Su pie acaricio el borde
Su pie acaricio el borde del arma. La amaba aun después de muerta.
Ella no entendió. Que la relación era seria. Al menos para el.
Las luces giratorias se escurrían por el cuerpo escultural de Mara, que se contoneaba sobre la tarima.
El ritmo sensual de la melodía árabe los embrujaba.
Los hombres bebían sin control.
Al terminar su número, se alejo del escenario
La voz grave le hizo girar la cabeza y vio el ramito de violetas que asomaba por la puerta entreabierta..
Sonrío- Un romance apasionado tejía su trama.
Mara al frecuentar otros hombres ignoraba que Sebastian enloquecía de celos.
Coqueteaba con uno de los clientes cuando sonó el disparo.
Atónito, sin creer lo que veía, la sangre esparciéndose por el lugar. Enajenado, su pie acaricio el borde del cuerpo.
Los ojos desorbitados y el gesto perdido. Así se lo llevo la policía.
Un mundo de tinieblas le abría sus puertas.
Silvia N. Fabiani
miércoles, 30 de junio de 2010
miércoles, 16 de junio de 2010
LA LOCA
Loca
La mirada perdida.
Sostenida en el vacío del recuerdo
Imaginario amor,
Inspiracion de vida,
crueldad de la inconsciencia.
Loca ,
Insensible al dolor
Desgarro del alma
ante el desprecio vano.
Las manos oprimidas,
que no se escape el llanto.
La boca reseca, sin el beso.
Deambular entre piedras
con el instinto puro
de animal manifiesto.
La soledad de la tinieblas
Loca
Pájaro de la noche
Desgreñada y voraz
con sed de sangre,
y la tunica negra que solo alberga espanto.
Hermética la puerta de salida,
Retrocer, seguir buscando,
Humana, viva, como loca.
SILVIA NOEMI FABIANI
La mirada perdida.
Sostenida en el vacío del recuerdo
Imaginario amor,
Inspiracion de vida,
crueldad de la inconsciencia.
Loca ,
Insensible al dolor
Desgarro del alma
ante el desprecio vano.
Las manos oprimidas,
que no se escape el llanto.
La boca reseca, sin el beso.
Deambular entre piedras
con el instinto puro
de animal manifiesto.
La soledad de la tinieblas
Loca
Pájaro de la noche
Desgreñada y voraz
con sed de sangre,
y la tunica negra que solo alberga espanto.
Hermética la puerta de salida,
Retrocer, seguir buscando,
Humana, viva, como loca.
SILVIA NOEMI FABIANI
lunes, 14 de junio de 2010
ARENA
Sentía que el sol le calcinaba los huesos, pero era placentero. Toda su vida había deseado estar así, sobre la arena brillante.
Solo un pequeño almohadón donde apoyarse, sin horarios ni compromisos diplomáticos. Era su propósito, descansar la mente y el cuerpo, creía habérselo ganado.
Dedico su vida a la familia y también a causas perdidas que terminaron afectando su salud.
Estaba allí, dentro de ese sueño que siempre rondaba sus pensamientos.
El negro la saco de su abstracción
¿ Desea la señora tomar un refresco?
Si, un jugo a base de piña, hielo y cointreau.
Nadie la reconocería, ella que no bebía alcohol, que no usaba malla por que había engordado,
Lanzo una carcajada, nunca se reía fuerte. La playa escogida, selecta y con poca gente la invitaba a liberarse. Un sombrero de color beige con una cinta bordo le cubría la cabeza y los lentes de sol con el armazón blanco, tipo diva de Hollywood que en un gesto espontáneo le regalara su amiga Dora.
Miro a su alrededor, el ruido del mar, las gaviotas revoloteando, el cielo tan azul completaban un paisaje de ensueño.
Perfecto se dijo pero el recuerdo insistente de Gerardo y el desencanto confundían sus pensamientos.
¿Fue un amor imposible? ¿ Una jugarreta del destino?
Los hechos vertiginosos, no dieron tiempo a pensar.
La enfermedad terminal fue sorpresiva y cuando ella angustiada intento
reconfortarlo, le envío ese E-mail cruel y descarnado, le reprochaba el haber jugado a la esposa ideal .
La odiaba. Y hasta nunca le escribía. Decidió cortar el contacto amistoso que mantuvo con el, aunque el verdadero sentimiento era otro. Reprimido, pero otro.
La intervención había sido un éxito. Su apego a la vida ayudo en su recuperación, aunque la sombra de la incertidumbre lo cercara.
Y ella del otro lado del mundo, acariciada por el mar.
No quiso regresar
Nadie supo donde fue, la noche se la llevo de fiesta.
Silvia N. Fabiani
Sentía que el sol le calcinaba los huesos, pero era placentero. Toda su vida había deseado estar así, sobre la arena brillante.
Solo un pequeño almohadón donde apoyarse, sin horarios ni compromisos diplomáticos. Era su propósito, descansar la mente y el cuerpo, creía habérselo ganado.
Dedico su vida a la familia y también a causas perdidas que terminaron afectando su salud.
Estaba allí, dentro de ese sueño que siempre rondaba sus pensamientos.
El negro la saco de su abstracción
¿ Desea la señora tomar un refresco?
Si, un jugo a base de piña, hielo y cointreau.
Nadie la reconocería, ella que no bebía alcohol, que no usaba malla por que había engordado,
Lanzo una carcajada, nunca se reía fuerte. La playa escogida, selecta y con poca gente la invitaba a liberarse. Un sombrero de color beige con una cinta bordo le cubría la cabeza y los lentes de sol con el armazón blanco, tipo diva de Hollywood que en un gesto espontáneo le regalara su amiga Dora.
Miro a su alrededor, el ruido del mar, las gaviotas revoloteando, el cielo tan azul completaban un paisaje de ensueño.
Perfecto se dijo pero el recuerdo insistente de Gerardo y el desencanto confundían sus pensamientos.
¿Fue un amor imposible? ¿ Una jugarreta del destino?
Los hechos vertiginosos, no dieron tiempo a pensar.
La enfermedad terminal fue sorpresiva y cuando ella angustiada intento
reconfortarlo, le envío ese E-mail cruel y descarnado, le reprochaba el haber jugado a la esposa ideal .
La odiaba. Y hasta nunca le escribía. Decidió cortar el contacto amistoso que mantuvo con el, aunque el verdadero sentimiento era otro. Reprimido, pero otro.
La intervención había sido un éxito. Su apego a la vida ayudo en su recuperación, aunque la sombra de la incertidumbre lo cercara.
Y ella del otro lado del mundo, acariciada por el mar.
No quiso regresar
Nadie supo donde fue, la noche se la llevo de fiesta.
Silvia N. Fabiani
martes, 8 de junio de 2010
Tu silencio
Momentos compartidos,
tu imagen que subyuga.
Y el coqueteo inocente de mis gestos
No necesitas siquiera decir una palabra.
Tu cuerpo se enlaza con el mío,
en un ceremonial irracional.
Tus ojos me acarician,
en virtual desacato.
Y el desenfreno diabólico energiza
el sentimiento ardiente que nos une
Silencio enigmático que seduce
y arroja al abismo sin anuencia.
Y así transcurre el tiempo,
entre tu juego indescifrable
y mi temor de amarte sin reparo.
El mundo se detiene, esta vacío,
solo los dos alimentando el alma.
El humeante café nos embeleza
y el sortilegio altera,
nuestra vana rutina.
Y en cada encuentro fluye
la mágica poción que nos incita
a fusionar la carne hasta el delirio.
Melodía inconclusa,
esta que deleita nuestro oído,
a sabiendas, que es prohibido
querernos sin martirio.
Silvia N. Fabiani
miércoles, 2 de junio de 2010
Confesión
Se asomo por la ventanita del confesionario y la vio de espaldas, caminando erguida hacia la salida de la iglesia, no dudo cuando pensó que había sido una hermosa mujer, todavía conservaba su piel blanca y suave, cada vez que lo saludaba y su mano de dedos largos apretaba la suya, podía apreciarlo.
Hacia un año que el Padre Rafael era su confesor. Ella le pidió que fuese dentro de la capilla, la iglesia católica se había modernizado como para que el sacerdote pudiese hablar cara a cara con sus fieles.
Ella no se atrevía. Un día sintió la necesidad de exteriorizar todo lo que venia acumulando durante tantos años. Este era el momento.
Le habían sugerido a ese párroco por comprensivo y experto en temas de la vida.
Ella acusaba en su haber un pasado. Registraba un divorcio. Un hombre que la había amado a su manera y colmaba sus días con viajes, joyas, autos caros y todo lo que una mujer espera en sus fantasías juveniles.
Nunca supo muy bien porque, pero el destino quiso que así fuera. Después de una larga convivencia cada uno eligió un rumbo.
Carola puso un océano de por medio. Lágrimas y el dolor lacerante pero inevitable de la separación.
Antes de que el muriera, ella supo que fue la única que realmente amó.
Eso le produjo una tristeza interior que nunca pudo ahuyentar.
Después de algunos años lo intento nuevamente. El la atraía, nunca supo bien porque.
El se obsesiono con ella y la persiguió hasta que la soledad la harto y por fin creyó haber encontrado un ser con quien formar una nueva familia.
Al principio de la relación, ella noto sus reacciones agresivas, pero su lema era darles tiempo a las personas, y justificaba su temperamental carácter.
Se equivoco.
La vida le mostró su cara mas amarga.
Pero ella fue leal a su compromiso con el.
Una enfermedad crónica, lo convirtió en un ciclotímico, influenciando en la relación intima.
El maltrato y la descalificación continua hicieron que Carola se bloqueara y comenzara a tratarlo como un familiar más, al que solo la unía la obligación de un compromiso contraído
Así pasaron los años. Muchos años. Su sentido de familia iba más allá de las personas. Legado de los mayores que la impulsaba a seguir.
Sentía un vacío en el alma que compensaba con actividades de todo tipo. Cursos, salidas con amigas, cine, compras.
No recuerda bien cuando lo conoció.
Era lo que siempre soñó, es decir por lo que sabia de el y lo que ignoraba se lo imaginaba. El enigma la subyugaba.
Lo idealizaba y eso le producía una placentera sensación.
Sabia que era inalcanzable, no obstante, a través de los años el sentimiento se fortalecía.
Ya no pudo interesarse en ningún hombre, era ese o ninguno.
Y ese al que ella veía esporádicamente en reuniones familiares, se convirtió en cierto modo en el sentido de su vida. En cada encuentro el mundo detenía su andar. Se sorprendía del grado de sumisión que sentía pero no podía evitarlo.
A pesar de las oportunidades, ella renuncio a su condición de mujer. Estaba acompañada, pero era la persona más sola y más necesitada de cariño.
Solo quería sus besos, ser suya. Sentía que el la había hechizado, con sus silencios, sus miradas. De solo imaginar un contacto íntimo se emocionaba con una mezcla de miedo y ansiedad que le provocaba insomnio Y así vivió con ese espejismo ante los ojos.
Nadie iba a creerle, si lo contaba. Por eso guardo silencio durante todo el tiempo, hasta que el desvelo lastimo su salud.
Era feliz a su modo. Aceptando las miradas limosneras. Ella no era su elegida, al menos en apariencia era así.
Cuando el Padre Rafael la escuchaba, sentía que esta mujer vivía en un estado de virginidad por propia elección motivada por un sentimiento autentico y duradero.
Comprendió que el espíritu en su pureza no impide que lo terrenal
dañe la materia.
Y a pesar de ello, Carola vivía entregada a su pasión. Con una religiosidad digna de una abadesa.
Esa noche se sintió aliviada, alguien más sabia de su secreto, ese que ella guardaba tan celosamente como un tesoro.
Al que seguiría cuidando y tal vez, porque no, el destino se apiadara de ella y algún día le abriera la puerta hacia el camino de la dicha.
SILVIA N. FABIANI
Se asomo por la ventanita del confesionario y la vio de espaldas, caminando erguida hacia la salida de la iglesia, no dudo cuando pensó que había sido una hermosa mujer, todavía conservaba su piel blanca y suave, cada vez que lo saludaba y su mano de dedos largos apretaba la suya, podía apreciarlo.
Hacia un año que el Padre Rafael era su confesor. Ella le pidió que fuese dentro de la capilla, la iglesia católica se había modernizado como para que el sacerdote pudiese hablar cara a cara con sus fieles.
Ella no se atrevía. Un día sintió la necesidad de exteriorizar todo lo que venia acumulando durante tantos años. Este era el momento.
Le habían sugerido a ese párroco por comprensivo y experto en temas de la vida.
Ella acusaba en su haber un pasado. Registraba un divorcio. Un hombre que la había amado a su manera y colmaba sus días con viajes, joyas, autos caros y todo lo que una mujer espera en sus fantasías juveniles.
Nunca supo muy bien porque, pero el destino quiso que así fuera. Después de una larga convivencia cada uno eligió un rumbo.
Carola puso un océano de por medio. Lágrimas y el dolor lacerante pero inevitable de la separación.
Antes de que el muriera, ella supo que fue la única que realmente amó.
Eso le produjo una tristeza interior que nunca pudo ahuyentar.
Después de algunos años lo intento nuevamente. El la atraía, nunca supo bien porque.
El se obsesiono con ella y la persiguió hasta que la soledad la harto y por fin creyó haber encontrado un ser con quien formar una nueva familia.
Al principio de la relación, ella noto sus reacciones agresivas, pero su lema era darles tiempo a las personas, y justificaba su temperamental carácter.
Se equivoco.
La vida le mostró su cara mas amarga.
Pero ella fue leal a su compromiso con el.
Una enfermedad crónica, lo convirtió en un ciclotímico, influenciando en la relación intima.
El maltrato y la descalificación continua hicieron que Carola se bloqueara y comenzara a tratarlo como un familiar más, al que solo la unía la obligación de un compromiso contraído
Así pasaron los años. Muchos años. Su sentido de familia iba más allá de las personas. Legado de los mayores que la impulsaba a seguir.
Sentía un vacío en el alma que compensaba con actividades de todo tipo. Cursos, salidas con amigas, cine, compras.
No recuerda bien cuando lo conoció.
Era lo que siempre soñó, es decir por lo que sabia de el y lo que ignoraba se lo imaginaba. El enigma la subyugaba.
Lo idealizaba y eso le producía una placentera sensación.
Sabia que era inalcanzable, no obstante, a través de los años el sentimiento se fortalecía.
Ya no pudo interesarse en ningún hombre, era ese o ninguno.
Y ese al que ella veía esporádicamente en reuniones familiares, se convirtió en cierto modo en el sentido de su vida. En cada encuentro el mundo detenía su andar. Se sorprendía del grado de sumisión que sentía pero no podía evitarlo.
A pesar de las oportunidades, ella renuncio a su condición de mujer. Estaba acompañada, pero era la persona más sola y más necesitada de cariño.
Solo quería sus besos, ser suya. Sentía que el la había hechizado, con sus silencios, sus miradas. De solo imaginar un contacto íntimo se emocionaba con una mezcla de miedo y ansiedad que le provocaba insomnio Y así vivió con ese espejismo ante los ojos.
Nadie iba a creerle, si lo contaba. Por eso guardo silencio durante todo el tiempo, hasta que el desvelo lastimo su salud.
Era feliz a su modo. Aceptando las miradas limosneras. Ella no era su elegida, al menos en apariencia era así.
Cuando el Padre Rafael la escuchaba, sentía que esta mujer vivía en un estado de virginidad por propia elección motivada por un sentimiento autentico y duradero.
Comprendió que el espíritu en su pureza no impide que lo terrenal
dañe la materia.
Y a pesar de ello, Carola vivía entregada a su pasión. Con una religiosidad digna de una abadesa.
Esa noche se sintió aliviada, alguien más sabia de su secreto, ese que ella guardaba tan celosamente como un tesoro.
Al que seguiría cuidando y tal vez, porque no, el destino se apiadara de ella y algún día le abriera la puerta hacia el camino de la dicha.
SILVIA N. FABIANI
viernes, 28 de mayo de 2010
INCERTIDUMBRE
Desesperanza y dolor.
Transmitir decepción
o derramar sobre la mesa
el florero desbordante de jazmines .
Llorar en cada gesto por el desamor,
o levantar altiva la mirada
y buscar al ignoto que como perro guardián
merodea nuestra sombra.
Desidia de los días,
como si el regalo de cada amanecer,
nos fuese impuesto.
O gozar de cada instante como si fuese el último,
Bebiendo sin medida,
de la sabrosa hiel que purifica.
Silvia N. Fabiani
Desesperanza y dolor.
Transmitir decepción
o derramar sobre la mesa
el florero desbordante de jazmines .
Llorar en cada gesto por el desamor,
o levantar altiva la mirada
y buscar al ignoto que como perro guardián
merodea nuestra sombra.
Desidia de los días,
como si el regalo de cada amanecer,
nos fuese impuesto.
O gozar de cada instante como si fuese el último,
Bebiendo sin medida,
de la sabrosa hiel que purifica.
Silvia N. Fabiani
miércoles, 12 de mayo de 2010
LA GUILLOTINA
EL VERDUGO ACOMODO EL CUERPO DEL REO
LAS PALABRAS SONARON EN EL AIRE;POR FAVOR SEA BREVE
SIEMPRE ESTIRABA EL MOMENTO. SE AGACHO pARA CONFIRMAR
LO QUE HABIA ESCUCHADO
SI ,ERA CIERTO Y POR PRIMERA VEZ SE CONMOVIO.
ESTA VEZ SERIA DIFERENTE.
SE ACOMODO EL CHALECO,AJUSTO SU CINTURON Y
LEVANTANDO LA FILOSA HOJA ,LA LANZO HACIA ABAJO.
EL ESTRUENDO DE LA CABEZA AL RODAR SOBRE LA TARIMA DE MADERA,
LO ENFURECIO.
POR FAVOR SEA BREVE SONARIA POR SIEMPRE EN SUS OIDOS.
SILVIA N: FABIANI
LAS PALABRAS SONARON EN EL AIRE;POR FAVOR SEA BREVE
SIEMPRE ESTIRABA EL MOMENTO. SE AGACHO pARA CONFIRMAR
LO QUE HABIA ESCUCHADO
SI ,ERA CIERTO Y POR PRIMERA VEZ SE CONMOVIO.
ESTA VEZ SERIA DIFERENTE.
SE ACOMODO EL CHALECO,AJUSTO SU CINTURON Y
LEVANTANDO LA FILOSA HOJA ,LA LANZO HACIA ABAJO.
EL ESTRUENDO DE LA CABEZA AL RODAR SOBRE LA TARIMA DE MADERA,
LO ENFURECIO.
POR FAVOR SEA BREVE SONARIA POR SIEMPRE EN SUS OIDOS.
SILVIA N: FABIANI
lunes, 19 de abril de 2010
ENSORTIJADA
Ensortijada al árbol, con fuerza de titán
la pasión abrazada a la última esperanza
se fusiono con el.
El dolor del pasado
evaporo al instante el efluvio mortal
Inmóvil,
circulo cerrado debajo de los pies
Percibir la sangre que circula caliente
Que la vida esta allí, pero tan quieta,
Y los sueños que exigen,
Y el tiempo que presiona.
Mirar embriagada la comunión
del horizonte con el mar.
El ansia pudo más,
Soltó las raíces de una vez
Desplegó las alas adormidas y voló
lejos , tan lejos que se perdió en el aire. Silvia Noemi Fabiani
martes, 13 de abril de 2010
COMENTARIO
PUBLICACION DE COMENTARIO PARA EL POEMA !" BORDES"
EN EL BLOG "LAPIEDRA EN EL ESTANQUE"
Anónimo dijo...
i honestly love your own posting kind, very unique.don't quit as well as keep penning mainly because it just well worth to look through it,impatient to view additional of your own web content, good bye ;)
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jueves, 8 de abril de 2010
CIUDAD IMAGINARIA
Nunca supieron donde estaban, cada generación lo intentaba, inútilmente.
Perfección numeral, exactitud en las formas, colores.
Eran felices a su manera.
La comunicación virtual les permitía reproducirlos.
Ese lugar por donde se desplazaban siempre terminaba en un círculo cerrado y había que retroceder
para encontrar salidas.
Sus habitantes eran conformistas y muy pocos se cuestionaban el porque y el donde,
Cada doscientos años se renovaba la población
Y a veces surgía un rebelde que pretendía ir más allá.
Ronex lo había probado casi todo.
Una tarde sentado sobre una piedra, miro a su alrededor con detenimiento, vio una forma etérea y corrió a aprehenderla, no la alcanzo, era como si lo invitara a seguirlo.
Corrió tanto que perdió la noción del tiempo.
Cuando despertó, la figura le tomaba la mano, la belleza del ser ,lo impacto.
Ella suavemente abrió su manto blanco y una puerta se
delineo.
Ronex la traspaso, la luminosidad y el brillo del lugar le impedían ver con claridad.
El colchón de nubes seguiría flotando en el espacio, sin rumbo, sin destino, sin porque. Silvia. N. Fabiani
Perfección numeral, exactitud en las formas, colores.
Eran felices a su manera.
La comunicación virtual les permitía reproducirlos.
Ese lugar por donde se desplazaban siempre terminaba en un círculo cerrado y había que retroceder
para encontrar salidas.
Sus habitantes eran conformistas y muy pocos se cuestionaban el porque y el donde,
Cada doscientos años se renovaba la población
Y a veces surgía un rebelde que pretendía ir más allá.
Ronex lo había probado casi todo.
Una tarde sentado sobre una piedra, miro a su alrededor con detenimiento, vio una forma etérea y corrió a aprehenderla, no la alcanzo, era como si lo invitara a seguirlo.
Corrió tanto que perdió la noción del tiempo.
Cuando despertó, la figura le tomaba la mano, la belleza del ser ,lo impacto.
Ella suavemente abrió su manto blanco y una puerta se
delineo.
Ronex la traspaso, la luminosidad y el brillo del lugar le impedían ver con claridad.
El colchón de nubes seguiría flotando en el espacio, sin rumbo, sin destino, sin porque. Silvia. N. Fabiani
Compradora de sueños
Hacia cinco horas que el avión había salido del aeropuerto. Amanda miro a su compañero de asiento
que dormitaba y lo envidio.
Ella nunca podía dormir en los aviones.
El viaje lo decidió en una semana. Estaba harta de la rutina de su vida.
Paris era el destino.
Cuando llego al hotel, se dio un baño y se acostó, realmente se sentía cansada.
Al despertar el reloj marcaba las tres, se vistió y
en el ascensor uno de los botones la saludo con cortesía.
Joven y atractiva, trataba de disfrutar de la vida, viajar era su gran motivación.
Había tenido un novio hacia tiempo pero cuando descubrió la infidelidad, lo abandono.
Camino por las calles pobladas de tiendas. El aire parisino es reconfortante, pensó
Le encantaba comprar. Su esbelta silueta le permitía usar cualquier estilo.
El apetito le apretaba el estomago, entro en un local de sandchichs, comió frugalmente mientras decidía donde ir, el viento era fresco y el cielo nublado completaban una tarde otoñal.
El conserje le había dado algunos folletos con actividades culturales en la ciudad.
Le llamo la atención un nuevo museo de cera con escritores y artistas de diversas ramas del arte.
La sedujo ese aire misterioso, con luces multicolores que realzaban las figuras allí expuestas.
Deslumbrada, una idea alocada se apropio de su cabeza.
En un descuido del guardia se escondió detrás de un alto mostrador de madera.
Ya lo había decidido, pasaría allí la noche.
Se apagaron las luces, pero no del todo, algunas tenues, iluminaban los salones.
Comenzó a recorrer esta vez con paso lento hasta que llego donde estaba George Sand, la famosa escritora feminista que ella tanto admiraba.
La mirada profunda la conmovió, parece real, se dijo,
Mientras le quitaba con mucho cuidado una chalina y se la colocaba en su garganta.
Un deseo irrefrenable de escribir, la invadió
Busco en su cartera, siempre llevaba una libreta y apoyada en el escritorio comenzó a llenar la hoja en blanco. Como si una mano invisible guiara su estilográfica.
Perdió el sentido del tiempo.
Leyó con detenimiento e incrédula comprobó que era una parte del texto “Un invierno en Mallorca”. Allí faltaba Frederic, pensó
Lo guardo en su bolso y atónita siguió caminando. En un costado, Edith Piaf la miraba, casi sonriente. El gorrión de Paris, dijo casi en voz alta.
Emocionada le acaricio el brazo y de pronto de su boca comenzó a brotar una melodía, La vie en rose y después otra, Milord.
Creyó estar dentro de un sueño.
En un escenario de época apoyada en una barra
Marlene Dietrich, la única que pudo hacerle sombra a Greta Garbo con su mirada seductora y envuelta en una estola de visón,
El ángel azul, la que se atrevió a rechazar propuestas de Hitler y muy amiga de la Piaf no podía faltar.
Con delicadeza le quito el cuello de piel y se lo coloco.
La voz áspera y envolvente salio de su garganta con los acordes de Enamorándome
( ich bin von Kopf bis Fuss auf Liebe eingestellt )
Maravilloso lo que le sucedía.Tendria mucho que contar a sus nietos
Sobresaltada observo que las primeras luces de la mañana se filtraban por algunas ventanas.
Sentada sobre una tarima, espero hasta que oyó las voces de los visitantes, cuando pasaron a su lado, se mezclo entre la gente y se acerco a la puerta.
Al salir repitió lo que siempre había pensado
Paris, ciudad mágica e inolvidable. SILVIA N. FABIANI
Hacia cinco horas que el avión había salido del aeropuerto. Amanda miro a su compañero de asiento
que dormitaba y lo envidio.
Ella nunca podía dormir en los aviones.
El viaje lo decidió en una semana. Estaba harta de la rutina de su vida.
Paris era el destino.
Cuando llego al hotel, se dio un baño y se acostó, realmente se sentía cansada.
Al despertar el reloj marcaba las tres, se vistió y
en el ascensor uno de los botones la saludo con cortesía.
Joven y atractiva, trataba de disfrutar de la vida, viajar era su gran motivación.
Había tenido un novio hacia tiempo pero cuando descubrió la infidelidad, lo abandono.
Camino por las calles pobladas de tiendas. El aire parisino es reconfortante, pensó
Le encantaba comprar. Su esbelta silueta le permitía usar cualquier estilo.
El apetito le apretaba el estomago, entro en un local de sandchichs, comió frugalmente mientras decidía donde ir, el viento era fresco y el cielo nublado completaban una tarde otoñal.
El conserje le había dado algunos folletos con actividades culturales en la ciudad.
Le llamo la atención un nuevo museo de cera con escritores y artistas de diversas ramas del arte.
La sedujo ese aire misterioso, con luces multicolores que realzaban las figuras allí expuestas.
Deslumbrada, una idea alocada se apropio de su cabeza.
En un descuido del guardia se escondió detrás de un alto mostrador de madera.
Ya lo había decidido, pasaría allí la noche.
Se apagaron las luces, pero no del todo, algunas tenues, iluminaban los salones.
Comenzó a recorrer esta vez con paso lento hasta que llego donde estaba George Sand, la famosa escritora feminista que ella tanto admiraba.
La mirada profunda la conmovió, parece real, se dijo,
Mientras le quitaba con mucho cuidado una chalina y se la colocaba en su garganta.
Un deseo irrefrenable de escribir, la invadió
Busco en su cartera, siempre llevaba una libreta y apoyada en el escritorio comenzó a llenar la hoja en blanco. Como si una mano invisible guiara su estilográfica.
Perdió el sentido del tiempo.
Leyó con detenimiento e incrédula comprobó que era una parte del texto “Un invierno en Mallorca”. Allí faltaba Frederic, pensó
Lo guardo en su bolso y atónita siguió caminando. En un costado, Edith Piaf la miraba, casi sonriente. El gorrión de Paris, dijo casi en voz alta.
Emocionada le acaricio el brazo y de pronto de su boca comenzó a brotar una melodía, La vie en rose y después otra, Milord.
Creyó estar dentro de un sueño.
En un escenario de época apoyada en una barra
Marlene Dietrich, la única que pudo hacerle sombra a Greta Garbo con su mirada seductora y envuelta en una estola de visón,
El ángel azul, la que se atrevió a rechazar propuestas de Hitler y muy amiga de la Piaf no podía faltar.
Con delicadeza le quito el cuello de piel y se lo coloco.
La voz áspera y envolvente salio de su garganta con los acordes de Enamorándome
( ich bin von Kopf bis Fuss auf Liebe eingestellt )
Maravilloso lo que le sucedía.Tendria mucho que contar a sus nietos
Sobresaltada observo que las primeras luces de la mañana se filtraban por algunas ventanas.
Sentada sobre una tarima, espero hasta que oyó las voces de los visitantes, cuando pasaron a su lado, se mezclo entre la gente y se acerco a la puerta.
Al salir repitió lo que siempre había pensado
Paris, ciudad mágica e inolvidable. SILVIA N. FABIANI
lunes, 15 de marzo de 2010
DIFERENCIAS
Diferencias
En ese edificio siempre había que hacer algún arreglo, si bien estaba bastante conservado, sus cuarenta años de existencia requerían de mantenimiento.
Estaba harta de que los obreros le dejaran el departamento sucio.. Cuando no era el cambio de caños de agua, era la restauración de las medianeras por filtrado de humedad.
Vivía en el segundo piso, debajo en el primero, había dos patios.
El silletero pasaba la soga y preparaba sus elementos desde allí.
A veces lo escuchaba hablar con su vecina, desde muy temprano.
No la dejaban dormir.
Se ponía nerviosa y por mas que intentara conciliar el sueño, era inútil, sus ojos permanecían abiertos y sus oídos atentos.
Según le comentaron, el hombre era paraguayo.
Cuando advirtió que le había manchado el toldo verde con enduido blanco, se puso frenética, además con el rasqueteo de pared le caían pedazos de revoque en los bordes de las ventanas.
Llamo a la administración para quejarse, pero el siguió salpicando vidrios, esta vez con pintura.
Abrió la ventana con fuerza, el levanto la mirada mientras escuchaba lo que le decía.
Tenga mas cuidado. ¿ No se da cuenta como mancha con esa pintura?
Hago lo que puedo, contesto secamente.
Y comenzó a tirar de la soga elevándose hasta que desapareció en los pisos superiores.
¿Qué se cree esta mujer? Mago no soy. Su vida, su pobre vida había sido tan azarosa, casi analfabeto, con inclinación a la bebida, hacia ese trabajo arriesgado para sobrevivir.
Era consciente que si caía, era el fin. Muchas veces pensó que fácil le seria terminar su calvario.
Alicia se sintió mal esa noche, fue como si el techo se le viniera encima y la aplastara, le faltaba el aire.
La soledad la acosaba y la sumía en pozos depresivos
A la mañana siguiente, se sentó en la cama y repaso sus decepciones.
Su holgada vida económica no la había favorecido sentimentalmente, los hombres se le acercaban por su dinero.
Se acerco lentamente a la ventana, espío como si se sintiera culpable. Un sentimiento de pena, la invadió.
Ese silletero de piel oscura, ropa sucia y de aspecto ordinario le recordaba a un hombre de villa.
¡Cuantas carencias tendría! Pensó.
Fue a la habitación de servicio donde guardaba objetos en desuso, busco ropa, encontró camisas y pulloveres, seguramente de algún viejo amante, puso todo en una bolsa de supermercado junto con una botella de ron que estaba por la mitad y que ya nadie bebería.
Le grito con una voz aguda, Señor, prepare esto que seguramente le servirá, y esto otro mostrándole la botella, que lo reanimara y le aliviara el cansancio.
Creyó ver que se le iluminaban los ojos.
Gracias doña, hace mucho tiempo que no recibo regalos. Ataje, aquí va. Y le tiro la bolsa.
Lo hizo como si fuese un experto jugador de rugby, mientras que una sonrisa le salio casi sin querer.
El atardecer dibujaba sus primeras sombras.
Silvia Noemí Fabiani
En ese edificio siempre había que hacer algún arreglo, si bien estaba bastante conservado, sus cuarenta años de existencia requerían de mantenimiento.
Estaba harta de que los obreros le dejaran el departamento sucio.. Cuando no era el cambio de caños de agua, era la restauración de las medianeras por filtrado de humedad.
Vivía en el segundo piso, debajo en el primero, había dos patios.
El silletero pasaba la soga y preparaba sus elementos desde allí.
A veces lo escuchaba hablar con su vecina, desde muy temprano.
No la dejaban dormir.
Se ponía nerviosa y por mas que intentara conciliar el sueño, era inútil, sus ojos permanecían abiertos y sus oídos atentos.
Según le comentaron, el hombre era paraguayo.
Cuando advirtió que le había manchado el toldo verde con enduido blanco, se puso frenética, además con el rasqueteo de pared le caían pedazos de revoque en los bordes de las ventanas.
Llamo a la administración para quejarse, pero el siguió salpicando vidrios, esta vez con pintura.
Abrió la ventana con fuerza, el levanto la mirada mientras escuchaba lo que le decía.
Tenga mas cuidado. ¿ No se da cuenta como mancha con esa pintura?
Hago lo que puedo, contesto secamente.
Y comenzó a tirar de la soga elevándose hasta que desapareció en los pisos superiores.
¿Qué se cree esta mujer? Mago no soy. Su vida, su pobre vida había sido tan azarosa, casi analfabeto, con inclinación a la bebida, hacia ese trabajo arriesgado para sobrevivir.
Era consciente que si caía, era el fin. Muchas veces pensó que fácil le seria terminar su calvario.
Alicia se sintió mal esa noche, fue como si el techo se le viniera encima y la aplastara, le faltaba el aire.
La soledad la acosaba y la sumía en pozos depresivos
A la mañana siguiente, se sentó en la cama y repaso sus decepciones.
Su holgada vida económica no la había favorecido sentimentalmente, los hombres se le acercaban por su dinero.
Se acerco lentamente a la ventana, espío como si se sintiera culpable. Un sentimiento de pena, la invadió.
Ese silletero de piel oscura, ropa sucia y de aspecto ordinario le recordaba a un hombre de villa.
¡Cuantas carencias tendría! Pensó.
Fue a la habitación de servicio donde guardaba objetos en desuso, busco ropa, encontró camisas y pulloveres, seguramente de algún viejo amante, puso todo en una bolsa de supermercado junto con una botella de ron que estaba por la mitad y que ya nadie bebería.
Le grito con una voz aguda, Señor, prepare esto que seguramente le servirá, y esto otro mostrándole la botella, que lo reanimara y le aliviara el cansancio.
Creyó ver que se le iluminaban los ojos.
Gracias doña, hace mucho tiempo que no recibo regalos. Ataje, aquí va. Y le tiro la bolsa.
Lo hizo como si fuese un experto jugador de rugby, mientras que una sonrisa le salio casi sin querer.
El atardecer dibujaba sus primeras sombras.
Silvia Noemí Fabiani
jueves, 25 de febrero de 2010
Mirando
Sin mirar, evitando la verdad.
El mundo de fantasía,
traslada los sentidos y embeleza.
Y el juego de la vida que subyuga,
Agrede y esclaviza,
pero también entona
la melodía sin fin.
Sin mirar,
Infame es la crueldad,
E l pajaro herido se desangra,
y en su ultimo vuelo también canta.
Se suceden los días y las noches
Y a escondidas se besan.
El milagro ocurre indiferente.
al histórico dolor del mundo.
Y el sol que aparece cada día
La lluvia que juega en el arroyo,
Y el ángelus repite su destino,
inspirado en el viento,
acaso mirando, sin mirar SILVIA N.FABIANI
Sin mirar, evitando la verdad.
El mundo de fantasía,
traslada los sentidos y embeleza.
Y el juego de la vida que subyuga,
Agrede y esclaviza,
pero también entona
la melodía sin fin.
Sin mirar,
Infame es la crueldad,
E l pajaro herido se desangra,
y en su ultimo vuelo también canta.
Se suceden los días y las noches
Y a escondidas se besan.
El milagro ocurre indiferente.
al histórico dolor del mundo.
Y el sol que aparece cada día
La lluvia que juega en el arroyo,
Y el ángelus repite su destino,
inspirado en el viento,
acaso mirando, sin mirar SILVIA N.FABIANI
miércoles, 24 de febrero de 2010
Ese temor
La emoción invade al corazón
Y en que sendero bifurca,
el fluido energizante?
lo convierte en fiera salvaje
que ataca a su presa sin candor.
Negar la realidad y mentir
Mentir entre las sombras
del dolor.
Ausencia del olor conocido,
buscarlo entre lo inerte,
salir a la calle sin cadenas,
pero la soledad se esconde,
y se agiganta.
El temor de no saber,
que el tiempo pierde su noción.
y el monstruo que exige su ración.
La chispa que se expande
y el alma temerosa de infracción.
Y el temor que abraza y ahoga.
La esperanza sin desistir
paciente espera,
que el temor se diluya
y sea entrega SILVIA N.FABIANI
La emoción invade al corazón
Y en que sendero bifurca,
el fluido energizante?
lo convierte en fiera salvaje
que ataca a su presa sin candor.
Negar la realidad y mentir
Mentir entre las sombras
del dolor.
Ausencia del olor conocido,
buscarlo entre lo inerte,
salir a la calle sin cadenas,
pero la soledad se esconde,
y se agiganta.
El temor de no saber,
que el tiempo pierde su noción.
y el monstruo que exige su ración.
La chispa que se expande
y el alma temerosa de infracción.
Y el temor que abraza y ahoga.
La esperanza sin desistir
paciente espera,
que el temor se diluya
y sea entrega SILVIA N.FABIANI
lunes, 22 de febrero de 2010
Gritar
El silencio de tu boca,
grita mi nombre a cada instante,
penetra en mis oídos
e impulsa al pensamiento,
como oleaje bravío,
Sin que te tiemble el pulso,
Abre la caja hermética
donde ocultas los viejos secretos
Sacude la negación de lo que sientes
Y arrójate al abismo de la dicha.
Te mecerán los hilos invisibles,
sos que sostienen lo etéreo de tu ser.
Entraras en el mundo de la magia,
Deslumbrado,
No querrás retornar.
la cueva sombría que te alberga.
Escapa a la rutina de los días.
Eres el rehén perfecto de Satán
Entrégate al arpegio,
Brinda con el cáliz bendito
Saborea el placer del místico elixir. SILVIA N: FABIANI
El silencio de tu boca,
grita mi nombre a cada instante,
penetra en mis oídos
e impulsa al pensamiento,
como oleaje bravío,
Sin que te tiemble el pulso,
Abre la caja hermética
donde ocultas los viejos secretos
Sacude la negación de lo que sientes
Y arrójate al abismo de la dicha.
Te mecerán los hilos invisibles,
sos que sostienen lo etéreo de tu ser.
Entraras en el mundo de la magia,
Deslumbrado,
No querrás retornar.
la cueva sombría que te alberga.
Escapa a la rutina de los días.
Eres el rehén perfecto de Satán
Entrégate al arpegio,
Brinda con el cáliz bendito
Saborea el placer del místico elixir. SILVIA N: FABIANI
lunes, 15 de febrero de 2010
LA VIDA TE INVITA
La vida te invita a recorrer su venturosa arista
Hacer de equilibrista es arduo
y no da tregua.
A veces gratifica,
otras, te lanza sin contención
al espacio, sin red.
La vida te salva,
si te aferras al viento
al sol y a la esperanza.
Derrite el frío que a tu corazón embarga.
Que el sentimiento puro
te recorra el alma.
La vida entrega sin condición,
sin tiempo,
caudal valioso, el de tu propia esencia.
Estimula tus ansias,
abre la puerta en cada amanecer
aunque lo incierto aceche,
oscurecer tus sueños.
SILVIA N: FABIANI
La vida te invita a recorrer su venturosa arista
Hacer de equilibrista es arduo
y no da tregua.
A veces gratifica,
otras, te lanza sin contención
al espacio, sin red.
La vida te salva,
si te aferras al viento
al sol y a la esperanza.
Derrite el frío que a tu corazón embarga.
Que el sentimiento puro
te recorra el alma.
La vida entrega sin condición,
sin tiempo,
caudal valioso, el de tu propia esencia.
Estimula tus ansias,
abre la puerta en cada amanecer
aunque lo incierto aceche,
oscurecer tus sueños.
SILVIA N: FABIANI
sábado, 30 de enero de 2010
MENTIRAS PIADOSAS
De pronto escucho que alguien dijo: ¿ Y vos como la hiciste?
Tenso los músculos de la cara y comenzó a hablar.
Se jactaba de descender de una noble familia portuguesa que poseía plantaciones de café en Brasil
Su conversación, amena y plena de detalles fue extensa , hasta que apareció en escena un hombre de rostro curtido por el sol que lo miro y esbozando una sonrisa dejo caer las palabras de su boca como una sentencia.
Me parece conocerte de Río de Janeiro, ¿No vendías productos playeros?
Se quedo petrificado. ¿Qué hacia Carlos allí?
¿Cómo salir de tan impiadosa situación?
En un segundo paso por su mente, como en un film toda su vida azarosa.
El sabia de muchas noches a la intemperie o debajo de un puente, de comer salteado. Hasta que un día sucedió un milagro. El paquete estaba allí, papel de diario y un piolín ordinario. Dudo en abrirlo, se acerco, lo toco con cautela y la sorpresa fue tal que casi se desmaya.
El color verde de los billetes alineados en fajos lo deslumbro.
Nervioso escondió el dinero entre sus ropas. Sus sufrimientos de marginado habían terminado.
Tomo un avión hacia Bs. As. Se contacto con industriales e invirtió el dinero rápidamente.
Y exitosamente.
Sus empresas lo convirtieron en uno de los hombres más ricos del mundo.
Miro fijamente al hombre que tenia delante y con voz enérgica dijo: Usted se equivoca, no se de que me habla.
Carlos guardo silencio, mientras Emilio se alejaba del lugar, aduciendo que una bonita señorita lo aguardaba
Al llegar al estacionamiento, pensó: Que difícil es escapar del pasado. Aunque las mentiras piadosas pueden ayudar.
Silvia N. Fabiani
viernes, 29 de enero de 2010
INCERTIDUMBRE
Inciertas las fuerzas que sobre mi se abaten.
La densa niebla impide ver con claridad el sendero
A lo lejos una difusa luz, titila.
Insisto entre las sombras.
La pesadumbre de las piernas, me derrumba.
Levanto la cabeza, aun estoy viva.
Arrastro el corazón y el alma se descuelga
De algún árbol perdido.
Por fin llego al lugar que prometió mi sueño.
Desvarío perdida y los duendes del bosque
que despiertan mi risa.
De pie y sin resabios,
me reconozco en llanto.
Aun estoy viva.
Silvia N. Fabiani
MIRANDO HACIA ATRAS
Transitar el mundo de la fantasía,
Dejar la realidad en la orilla del mar.
Sentir la libertad.
Ponerle alas a los sueños.
Atravesar la puerta
y al romper el candado
vibrar con el alma y con el cuerpo.
Pantera rosa de la infancia,
Juguemos a saltar,
y en los espacios, vislumbrar el destino.
Reír a carcajadas tan sonoras,
que lleguen al OLIMPO.
Escandalizar a Dioses y asustar a los gnomos.
La rayuela nos mira, cobra vida,
Nos invita al jubileo y al impulso.
Niñez lejana, tan lejana,
Y aun así, inolvidable.
Silvia N. Fabiani
sábado, 23 de enero de 2010
UN LUGAR
LUGAR
Te puse en un lugar del corazón,
como un costoso objeto
sin precio en el mercado.
Ya no tengo el valor que se requiere
para que invadas todos mis espacios.
Cuando el recuerdo de felices días,
oprime el pecho de nostalgia
rescato tu imagen en silencio
como si fuese un religioso rito.
Recorro tu rostro con mis dedos
Y deleito mis ojos con tu sensual figura
Goza mi alma
y vuelan mis anhelos.
Con el amanecer te llevo a la estrada elegida,
Y la rutina apresa mi vida,
sin tu vida
SILVIA N. FABIANI
Te puse en un lugar del corazón,
como un costoso objeto
sin precio en el mercado.
Ya no tengo el valor que se requiere
para que invadas todos mis espacios.
Cuando el recuerdo de felices días,
oprime el pecho de nostalgia
rescato tu imagen en silencio
como si fuese un religioso rito.
Recorro tu rostro con mis dedos
Y deleito mis ojos con tu sensual figura
Goza mi alma
y vuelan mis anhelos.
Con el amanecer te llevo a la estrada elegida,
Y la rutina apresa mi vida,
sin tu vida
SILVIA N. FABIANI
lunes, 28 de diciembre de 2009
Terminar una novela
Nos conocíamos de toda una vida. ¿De que vida ¿ de esta o de otras ?
Esa era la sensación. De siempre
Nos comprendíamos sin hablar, afinábamos en nuestros conceptos.
Alguien más estaba a tu lado, y en mi situación otros afectos.
En la novela que comencé a escribir, tú eras el personaje importante.
Y llego el momento en que te quedaste solo.
Y fuiste impetuoso, alegando un sentimiento pasional.
No tuve el valor de acompañarte.
Tome la decisión de alejarte de mi vida, era perverso exponerme ante ti, sufrías y lo mío no era menos.
Termine la novela con tu ausencia, aunque en la realidad nos vemos con espaciados intervalos.. Inalcanzable y prohibido pero cerca. SILVIA N: FABIANI
Nos conocíamos de toda una vida. ¿De que vida ¿ de esta o de otras ?
Esa era la sensación. De siempre
Nos comprendíamos sin hablar, afinábamos en nuestros conceptos.
Alguien más estaba a tu lado, y en mi situación otros afectos.
En la novela que comencé a escribir, tú eras el personaje importante.
Y llego el momento en que te quedaste solo.
Y fuiste impetuoso, alegando un sentimiento pasional.
No tuve el valor de acompañarte.
Tome la decisión de alejarte de mi vida, era perverso exponerme ante ti, sufrías y lo mío no era menos.
Termine la novela con tu ausencia, aunque en la realidad nos vemos con espaciados intervalos.. Inalcanzable y prohibido pero cerca. SILVIA N: FABIANI
lunes, 7 de diciembre de 2009
LA MUJER Y LA LLUVIA
Similitud inequívoca, entre mujer y la lluvia
Trémula e impetuosa,
como el vértigo voraz del huracán
Fría y distante,
tal que parece horizonte,
ese que uno cree alcanzar
pero siempre se aleja.
Penetrante y húmeda,
resbala por la piel,
cual bálsamo encantado.
Melancólica y triste
se vuelve gozosa,
si el amor le sonríe.
Sugestiva,
espejo de la tierra
que germina sus frutos
cuando su caricia llega.
Mujer de aire y agua,
que en soledad espera.
SYLVIE
Similitud inequívoca, entre mujer y la lluvia
Trémula e impetuosa,
como el vértigo voraz del huracán
Fría y distante,
tal que parece horizonte,
ese que uno cree alcanzar
pero siempre se aleja.
Penetrante y húmeda,
resbala por la piel,
cual bálsamo encantado.
Melancólica y triste
se vuelve gozosa,
si el amor le sonríe.
Sugestiva,
espejo de la tierra
que germina sus frutos
cuando su caricia llega.
Mujer de aire y agua,
que en soledad espera.
SYLVIE
lunes, 19 de octubre de 2009
LA FIESTA
En el centro del vacío hay una fiesta,
Dijo un autor, ilusionado.
Allí los poetas entonan
con su mágica lira,
melodías de amor.
Lanzan al viento palabras
como danzarinas aves,
que surcan el espacio sin temor.
Y en cada amanecer se juntan con el sol
Esplendido milagro de la vida.
Acontece
Natural y espontáneo.
El lucero ilumina
el baile alborozado y
las estrellas parpadean en eterno coqueteo.
La luna se mece entre las nubes
Y el beso de tu boca que flotando en el aire
Adorna el firmamento con su matiz dorado. SYLVIE
Dijo un autor, ilusionado.
Allí los poetas entonan
con su mágica lira,
melodías de amor.
Lanzan al viento palabras
como danzarinas aves,
que surcan el espacio sin temor.
Y en cada amanecer se juntan con el sol
Esplendido milagro de la vida.
Acontece
Natural y espontáneo.
El lucero ilumina
el baile alborozado y
las estrellas parpadean en eterno coqueteo.
La luna se mece entre las nubes
Y el beso de tu boca que flotando en el aire
Adorna el firmamento con su matiz dorado. SYLVIE
VIOLENCIA
Hacia veinte minutos que estaba en ese colectivo, si bien tenía el asiento que daba a la ventanilla, Carmen no soportaba la forma violenta en que el chofer conducía. Era como si no tuviera consciencia de que había personas y no cosas en el mismo.
Estaciono bruscamente ante un paso a nivel, Carmen giro la cabeza y pudo ver una camioneta que transportaba una maquina con tablas de acero en forma rectangular de casi tres metros de alto. Su pensamiento se traslado a Francia, época medieval, tiempo en que la guillotina era el castigo máximo
para brujas, delincuentes, asesinos y todo aquel que fuese considerado culpable de algún delito extremo. Asocio ese aparato al método cruel y sanguinario que tan bien conocía por ser docente en historia universal
Pensó en las injusticias y en el exiguo valor que se le daba a vida del hombre.
Se imagino al verdugo, vestido de negro, con el rostro cubierto casi en su totalidad por un gran antifaz que solo dejaba ver sus ojos inexpresivos y fríos. Era su trabajo y el lo realizaba sin que un solo músculo se le opusiera.
Sentía placer cuando observaba la sangre chorreando de la cabeza cercenada sobre la plataforma tétrica y horrenda construida para la pena capital.
El sacudon del colectivo al arrancar le hizo tomar conciencia del aquí y el ahora.
El hombre no había mejorado mucho en cuanto a su agresividad, solo el estilo había cambiado.
El vehiculo, motivo de su atracción también había acelerado y se alejaba presuroso por llegar a destino.
Carmen, sintió deseos de recriminar al conductor por la falta de responsabilidad, pero desistió de la idea pues lo único que obtendría seria
una desagradable contestación.
La Historia y la actualidad no habían podido cortar aun el cordón que los mantenía unidos en relación al hombre, el primitivismo. SYLVIE
Estaciono bruscamente ante un paso a nivel, Carmen giro la cabeza y pudo ver una camioneta que transportaba una maquina con tablas de acero en forma rectangular de casi tres metros de alto. Su pensamiento se traslado a Francia, época medieval, tiempo en que la guillotina era el castigo máximo
para brujas, delincuentes, asesinos y todo aquel que fuese considerado culpable de algún delito extremo. Asocio ese aparato al método cruel y sanguinario que tan bien conocía por ser docente en historia universal
Pensó en las injusticias y en el exiguo valor que se le daba a vida del hombre.
Se imagino al verdugo, vestido de negro, con el rostro cubierto casi en su totalidad por un gran antifaz que solo dejaba ver sus ojos inexpresivos y fríos. Era su trabajo y el lo realizaba sin que un solo músculo se le opusiera.
Sentía placer cuando observaba la sangre chorreando de la cabeza cercenada sobre la plataforma tétrica y horrenda construida para la pena capital.
El sacudon del colectivo al arrancar le hizo tomar conciencia del aquí y el ahora.
El hombre no había mejorado mucho en cuanto a su agresividad, solo el estilo había cambiado.
El vehiculo, motivo de su atracción también había acelerado y se alejaba presuroso por llegar a destino.
Carmen, sintió deseos de recriminar al conductor por la falta de responsabilidad, pero desistió de la idea pues lo único que obtendría seria
una desagradable contestación.
La Historia y la actualidad no habían podido cortar aun el cordón que los mantenía unidos en relación al hombre, el primitivismo. SYLVIE
jueves, 24 de septiembre de 2009
LA BORRA DEL CAFÉ
El pequeño remolino absorbe la mirada fija, se detiene la
cuchara y el liquido travieso sigue girando mientras me introduzco por el frágil túnel de los recuerdos.
Laguna celeste la de tus ojos, esa por donde navegue sin fronteras, me perdí en inhóspitas selvas, naufrague tantas veces, hasta que la razón extendió su barrera de acero e impidió tu avasallante paso.
Tiempo sin tiempo, este que se adueña del alma sin permiso, nos cautiva en el espacio de los sentimientos.
Fragilidad humana que desciende hasta las zonas abismales, pero también se proyecta como un misil irrefrenable impulsado por el amor que lo sustenta.
Esos ojos, tus ojos que me miran desde el fondo oscuro de la borra de café, ahuyentan luminosos, a las sombras que a veces sobre mi se abalanzan, me salvan del abismo y en silencio me alientan.
Silvia Noemi Fabiani
El pequeño remolino absorbe la mirada fija, se detiene la
cuchara y el liquido travieso sigue girando mientras me introduzco por el frágil túnel de los recuerdos.
Laguna celeste la de tus ojos, esa por donde navegue sin fronteras, me perdí en inhóspitas selvas, naufrague tantas veces, hasta que la razón extendió su barrera de acero e impidió tu avasallante paso.
Tiempo sin tiempo, este que se adueña del alma sin permiso, nos cautiva en el espacio de los sentimientos.
Fragilidad humana que desciende hasta las zonas abismales, pero también se proyecta como un misil irrefrenable impulsado por el amor que lo sustenta.
Esos ojos, tus ojos que me miran desde el fondo oscuro de la borra de café, ahuyentan luminosos, a las sombras que a veces sobre mi se abalanzan, me salvan del abismo y en silencio me alientan.
Silvia Noemi Fabiani
IMAGINAR UN DIA DE LA PRIMAVERA CON ALGUIEN ESPECIAL
Ella nunca olvida llegar, la acompañan las vírgenes fragancias
de las flores, sonidos melodiosos de pájaros errantes.
Y tu tan lejos
Y yo, Penélope que de día tejo mis fantasías con tu nombre
y de noche se esfuman en el aire, ante una realidad inconmovible.
Me permito crear un encuentro fugaz, un momento único entre los dos. Acariciada ilusión de tanta espera, que se frustra apurada y se marcha sin saludar siquiera.
Percibo tus anhelos, con tu presencia etérea.
Imagina el alma jubilosa el estar junto a ti en primavera.
Y también en cada amanecer como pájaros lanzados al espacio volando en libertad.
SYLVIE
Ella nunca olvida llegar, la acompañan las vírgenes fragancias
de las flores, sonidos melodiosos de pájaros errantes.
Y tu tan lejos
Y yo, Penélope que de día tejo mis fantasías con tu nombre
y de noche se esfuman en el aire, ante una realidad inconmovible.
Me permito crear un encuentro fugaz, un momento único entre los dos. Acariciada ilusión de tanta espera, que se frustra apurada y se marcha sin saludar siquiera.
Percibo tus anhelos, con tu presencia etérea.
Imagina el alma jubilosa el estar junto a ti en primavera.
Y también en cada amanecer como pájaros lanzados al espacio volando en libertad.
SYLVIE
martes, 15 de septiembre de 2009
MI CIUDAD
Mi ciudad, esa que me vio crecer
aquella que fue espejo de rostros amados.
Espectáculo atrayente para ojos de niño.
Tiempo de colores y sueños rosados
que algún barrilete se llevo muy lejos.
Esa que un día, entro por mi puerta,
Y se quedo por siempre.
Ventanal de café, amigos, risas
Balcones robados de un poema
que existen y aun sin flores,
visten una calle de recuerdos.
Inmensa y palpitante,
como un gigante quieto
cómplice callado
de un amor imposible.
Ciudad tan mía, de lagrimas sinceras
y aromas mezclados.
Bañada por un río que se volvió oscuro,
de tanta tristeza.
Pisar las baldosas a sabiendas
que otros vendrán y borraran las huellas,
árboles que serán mudos testigos
de lo que fue
sin posibilidad alguna de retorno
Silvia Noemi Fabiani
aquella que fue espejo de rostros amados.
Espectáculo atrayente para ojos de niño.
Tiempo de colores y sueños rosados
que algún barrilete se llevo muy lejos.
Esa que un día, entro por mi puerta,
Y se quedo por siempre.
Ventanal de café, amigos, risas
Balcones robados de un poema
que existen y aun sin flores,
visten una calle de recuerdos.
Inmensa y palpitante,
como un gigante quieto
cómplice callado
de un amor imposible.
Ciudad tan mía, de lagrimas sinceras
y aromas mezclados.
Bañada por un río que se volvió oscuro,
de tanta tristeza.
Pisar las baldosas a sabiendas
que otros vendrán y borraran las huellas,
árboles que serán mudos testigos
de lo que fue
sin posibilidad alguna de retorno
Silvia Noemi Fabiani
DE LOS CUATRO VIENTOS.
LA EDITORIAL PRESENTARA SU NUEVA ANTOLOGIA.
"LETRAS ARGENTINAS 2009"
LA ESCRITORA LIC. SILVIA N.FABIANI
PARTICIPA CON SUS POEMAS" FRENTE A MI" - " NO ME IMPORTA" - "CONSTERNACION" - "TUNEL DEL TIEMPO"
"LETRAS ARGENTINAS 2009"
LA ESCRITORA LIC. SILVIA N.FABIANI
PARTICIPA CON SUS POEMAS" FRENTE A MI" - " NO ME IMPORTA" - "CONSTERNACION" - "TUNEL DEL TIEMPO"
EDITORIAL DE LOS CUATRO VIENTOS
LA EDITORIAL PRESENTO LA ANTOLOGIA "EL DECIR TEXTUAL 2009" EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO (PABELLON AZUL) .
LA ESCRITORA LIC. SILVIA N. FABIANI PARTICIPO DE LA MISMA CON TRES CUENTOS CORTOS " EL SOLITARIO" "EL DICTADOR " Y " MATILDE".HABIENDO RECIBIDO POR ELLOS UN DIPLOMA COMO FINALISTA DEL CONCURSO DE NARRATIVA Y POESIA DEL AÑO EN CURSO.
LA ESCRITORA LIC. SILVIA N. FABIANI PARTICIPO DE LA MISMA CON TRES CUENTOS CORTOS " EL SOLITARIO" "EL DICTADOR " Y " MATILDE".HABIENDO RECIBIDO POR ELLOS UN DIPLOMA COMO FINALISTA DEL CONCURSO DE NARRATIVA Y POESIA DEL AÑO EN CURSO.
sábado, 29 de agosto de 2009
Dualidad
Desdoblamiento
Falsa apariencia de dos,
Compartir intereses elevados,
Rutina de costumbres,
sufrir los días del hastío.
Relámpago obligado sin reclamos.
Critica desacertada, que escapo de tu boca.
El amor no permite dualidad.
Los labios que se quieren besar.
Posesionar el cuerpo tan deseado
Imitar a la diabólica serpiente,
Descender al infierno,
que el corazón estalle
pasionario.
Sentir el anhelo ferviente
de perderse en los brazos amados
y sentir la complacencia de la entrega.
Absoluto misterio,
Que nos roba el alma en un segundo
Y a veces para siempre.
Hechizo perdurable
Magnifico e irremplazable. SYLVIE
Caballero Gallardo
Caballero gallardo
Quijote de batallas.
Se acorta la distancia en pos de la ilusión
Recorrer el sendero.
Las piedras alineadas dificultan el paso.
Ensombrecido el cielo
Anuncia su lamento,
Embriagando a las flores
Con su límpida lluvia.
Tierra y agua, barro santo.
Las raíces jubilosas, se entrelazan.
Caballero gallardo
La soledad amiga, te acompaña.
El acero oxidado de tu escudo bravío
Que supo de victorias
De estirpe y de clarines.
Caballero gallardo
Destino de los grandes,
De la espada gloriosa
Y el sigilo atinado.
Soldado de la vida.
Caballero gallardo. Sylvie
domingo, 23 de agosto de 2009
EL ELEFANTECuando visitábamos a la abuela, el estaba allí. Arriba del mueble del comedor con su trompa hacia adentro, quieto, ella decía que era de la buena suerte. Pero ese animal llamaba mi atención.
Al fallecer la abuela, el, junto con otros adornos pasaron a la casa donde crecí. Era testigo silencioso de alegrías, tristezas y decepciones.
Al pasar casi en broma, lo saludaba. Impávido, frío pero con presencia, el elefante siempre brindo su compañía.
El destino me llevo por caminos lejanos, al regresar el seguía en el mismo lugar, sin envejecer a pesar de los muchos años que tenia.
Hoy ocupa un espacio en mi hogar, todo sigue igual, lo saludo y es como si el tiempo se hubiese detenido desde el momento en que lo descubrí.
Es un objeto amado que fue pasando por generaciones hasta llegar a mí. Solo espero que mis descendientes lo sigan valorizando y lo conserven como una reliquia familiar. Sylvie
Al fallecer la abuela, el, junto con otros adornos pasaron a la casa donde crecí. Era testigo silencioso de alegrías, tristezas y decepciones.
Al pasar casi en broma, lo saludaba. Impávido, frío pero con presencia, el elefante siempre brindo su compañía.
El destino me llevo por caminos lejanos, al regresar el seguía en el mismo lugar, sin envejecer a pesar de los muchos años que tenia.
Hoy ocupa un espacio en mi hogar, todo sigue igual, lo saludo y es como si el tiempo se hubiese detenido desde el momento en que lo descubrí.
Es un objeto amado que fue pasando por generaciones hasta llegar a mí. Solo espero que mis descendientes lo sigan valorizando y lo conserven como una reliquia familiar. Sylvie
miércoles, 22 de julio de 2009
Un largo camino
Un largo camino, interminable
rodeado de piedras incoloras.
Árboles cansados y adormidos
y un sueño entre los ojos palpitante,
de ansias y alegrías
girando en un círculo intocable.
La vida frágil, febril y sofocante
acechando la fuerza decadente.
en cada gesto impulsivo del espíritu.
La gente atolondrada, que se apura
y corre sin tener un rumbo fijo
como una masa informe y sin sentido. Silvia N. Fabiani
Un largo camino, interminable
rodeado de piedras incoloras.
Árboles cansados y adormidos
y un sueño entre los ojos palpitante,
de ansias y alegrías
girando en un círculo intocable.
La vida frágil, febril y sofocante
acechando la fuerza decadente.
en cada gesto impulsivo del espíritu.
La gente atolondrada, que se apura
y corre sin tener un rumbo fijo
como una masa informe y sin sentido. Silvia N. Fabiani
Volar en libertad
Volar, volar en libertad.
El destino me induce, aquí y allá.
Me acaricia el sol sobre la playa.
S acudiendo mis alas en la orilla,
me invade placentera sensación.
La lluvia me energiza el plumaje,
Y del peligro me resguardo por instinto.
Volar, volar en libertad
Tan solo eso,
El depredador acecha
Y paciente espera con la puerta abierta,
de la mísera jaula.
Me consume la impotencia
del silencio.
Sobrevivir, costoso esfuerzo,
que agobia cada día de mi encierro.
Añorar el desenfreno de mi vuelo,
Solo estar
y morir de a poco en el empeño
de escapar hacia el viento y las estrellas.
Volar, volar en libertad
Es lo que anhelo. Silvia N. Fabiani
Volar, volar en libertad.
El destino me induce, aquí y allá.
Me acaricia el sol sobre la playa.
S acudiendo mis alas en la orilla,
me invade placentera sensación.
La lluvia me energiza el plumaje,
Y del peligro me resguardo por instinto.
Volar, volar en libertad
Tan solo eso,
El depredador acecha
Y paciente espera con la puerta abierta,
de la mísera jaula.
Me consume la impotencia
del silencio.
Sobrevivir, costoso esfuerzo,
que agobia cada día de mi encierro.
Añorar el desenfreno de mi vuelo,
Solo estar
y morir de a poco en el empeño
de escapar hacia el viento y las estrellas.
Volar, volar en libertad
Es lo que anhelo. Silvia N. Fabiani
MIRADA
Lo conoció en una reunión familiar. Amigo del hermano mayor, sintió que su mirada la recorría en un segundo, su amplia sonrisa la desarmó.
Cuando comenzó el baile, se le acercó solícito y la invitó al centro de la pista, había en su mirada una luz diferente que la deslumbraba.
Cristina era la mas pequeña de los dos hermanos varones, con sus apenas dieciocho recién cumplidos, bella y esbelta tenía varios pretendientes, pero este tenía algo especial según lo que les comentaba a sus amigas. A partir de esa noche, Joaquín comenzó a cortejarla.
Serio, pero con un humor irónico era el centro de atracción de los encuentros. Con un título recién obtenido en Ciencias Económicas, la vida le sonreía. Ella comenzó a notar que el gozaba con la sumisión que le brindaba. Si estaban en alguna fiesta y se alejaban uno del otro
el la seguía con la mirada y si hablaba demasiado con alguien del sexo opuesto, algo indescifrable en su mirada le producía temor, por lo tanto se alejaba presurosa de su compañero de charla y se acercaba a sus amigas tratando de disimular lo que sentía. Los celos de Joaquín comenzaron a incomodarla y a producirle una sensación de angustia.
Así comenzó también la etapa de comprender.
Joaquín enfermó. Primero se quedó sin habla, luego sus miembros no le respondían. Postrado en una cama, solo podía escuchar y mirar.
La desesperación invadió a Cristina. Si bien poseía mas libertad la situación le producía una gran tristeza.
Había entre ellos una relación especial. Ella le hacia las preguntas y el le contestaba con parpadeo de ojos, así podía satisfacer todos sus deseos. La vida a veces es imprevista, pensó y se sintió satisfecha con respecto a estar siempre pendiente de las miradas de Joaquín, de esa forma hoy podía sobrellevar mejor el trance difícil por el que ambos atravesaban. Silvia N. Fabiani
Lo conoció en una reunión familiar. Amigo del hermano mayor, sintió que su mirada la recorría en un segundo, su amplia sonrisa la desarmó.
Cuando comenzó el baile, se le acercó solícito y la invitó al centro de la pista, había en su mirada una luz diferente que la deslumbraba.
Cristina era la mas pequeña de los dos hermanos varones, con sus apenas dieciocho recién cumplidos, bella y esbelta tenía varios pretendientes, pero este tenía algo especial según lo que les comentaba a sus amigas. A partir de esa noche, Joaquín comenzó a cortejarla.
Serio, pero con un humor irónico era el centro de atracción de los encuentros. Con un título recién obtenido en Ciencias Económicas, la vida le sonreía. Ella comenzó a notar que el gozaba con la sumisión que le brindaba. Si estaban en alguna fiesta y se alejaban uno del otro
el la seguía con la mirada y si hablaba demasiado con alguien del sexo opuesto, algo indescifrable en su mirada le producía temor, por lo tanto se alejaba presurosa de su compañero de charla y se acercaba a sus amigas tratando de disimular lo que sentía. Los celos de Joaquín comenzaron a incomodarla y a producirle una sensación de angustia.
Así comenzó también la etapa de comprender.
Joaquín enfermó. Primero se quedó sin habla, luego sus miembros no le respondían. Postrado en una cama, solo podía escuchar y mirar.
La desesperación invadió a Cristina. Si bien poseía mas libertad la situación le producía una gran tristeza.
Había entre ellos una relación especial. Ella le hacia las preguntas y el le contestaba con parpadeo de ojos, así podía satisfacer todos sus deseos. La vida a veces es imprevista, pensó y se sintió satisfecha con respecto a estar siempre pendiente de las miradas de Joaquín, de esa forma hoy podía sobrellevar mejor el trance difícil por el que ambos atravesaban. Silvia N. Fabiani
Mi Obsesión
No puedo comprender lo que sucede, justo a mi, siempre tan segura y analítica.
Todo comenzó como un juego, no se que artimañas utilizaste, pero me quitaste el apetito, duermo poco y solo espero el momento de nuestros encuentros. Te prefiero a todas las opciones.
Cuando estoy contigo mis pensamientos te pertenecen, a veces te acaricio suavemente, otras lo hago compulsivamente como si quisiera extraer de ti
todo lo que posees, vaciarte es mi intención.
En algunas oportunidades te resistes, pero cuando te entregas me ofreces
lo que realmente quiero de ti.
¿Estoy canalizando? ¿Quiero evadirme de la realidad? no lo se,
Si se que esto es disparatado, querer volar hacia ti, tener una dependencia
profunda y enfermiza.
En pocos minutos nos encontraremos, y ya comienzo a sentir un cosquilleo en el cuerpo, mi paso se acelera, entro en el salón, algo no esta bien, me acerco a ti. No, no lo puedo creer, te han colgado un cartel: Maquina fuera de funcionamiento.
¡Que angustia! Se me cierra la garganta. ¿Podré vivir sin ti? Silvia N. Fabiani
No puedo comprender lo que sucede, justo a mi, siempre tan segura y analítica.
Todo comenzó como un juego, no se que artimañas utilizaste, pero me quitaste el apetito, duermo poco y solo espero el momento de nuestros encuentros. Te prefiero a todas las opciones.
Cuando estoy contigo mis pensamientos te pertenecen, a veces te acaricio suavemente, otras lo hago compulsivamente como si quisiera extraer de ti
todo lo que posees, vaciarte es mi intención.
En algunas oportunidades te resistes, pero cuando te entregas me ofreces
lo que realmente quiero de ti.
¿Estoy canalizando? ¿Quiero evadirme de la realidad? no lo se,
Si se que esto es disparatado, querer volar hacia ti, tener una dependencia
profunda y enfermiza.
En pocos minutos nos encontraremos, y ya comienzo a sentir un cosquilleo en el cuerpo, mi paso se acelera, entro en el salón, algo no esta bien, me acerco a ti. No, no lo puedo creer, te han colgado un cartel: Maquina fuera de funcionamiento.
¡Que angustia! Se me cierra la garganta. ¿Podré vivir sin ti? Silvia N. Fabiani
La sombra en una casa vacía, miedo a la luz
La sombra se deslizó despacio por el patio de la casa vacía, Le agradaba esconderse allí, algunas noches, en ese silencio sepulcral. Acostumbraba sentarse sobre un viejo cajón de frutas.
Pensaba en tiempos felices, cuándo el y sus amigos jugaban allí, despreocupados.
El primer beso que le robó a Claudia, su novia de adolescente, la voz grave de su padre llamándolo para que fuera a estudiar, la sonrisa benévola de su madre, cómplice de alguna que otra travesura suya.
El tiempo con su hambre insaciable, devoró su juventud y tan solo le quedaban los gratos recuerdos y un terrible miedo a la luz de cada amanecer en soledad. Silvia Noemi Fabiani
La sombra se deslizó despacio por el patio de la casa vacía, Le agradaba esconderse allí, algunas noches, en ese silencio sepulcral. Acostumbraba sentarse sobre un viejo cajón de frutas.
Pensaba en tiempos felices, cuándo el y sus amigos jugaban allí, despreocupados.
El primer beso que le robó a Claudia, su novia de adolescente, la voz grave de su padre llamándolo para que fuera a estudiar, la sonrisa benévola de su madre, cómplice de alguna que otra travesura suya.
El tiempo con su hambre insaciable, devoró su juventud y tan solo le quedaban los gratos recuerdos y un terrible miedo a la luz de cada amanecer en soledad. Silvia Noemi Fabiani
La casa vacía
Mansión misteriosa de arquitectura colonial, ésa que estaba ubicada sobre la avenida principal.
Según los vecinos, de allí provenían ruidos extraños, que los tenia bastante atemorizados.
Hasta que un día, se escucharon acordes de música clásica, el barrio se sobresalto. La vieron salir, a ella, la que supuestamente la habitaba. Alta, delgada, de una extraña belleza. Solo saludaba con una mueca que podía considerarse como una tenue sonrisa. Los jóvenes del barrio se sentían intrigados por su presencia. Esa noche decidieron espiarla, pensaron en saltar las rejas y llegar hasta el ventanal más próximo.
Cuando por fin lo lograron, el terror los paralizó. En lugar de la hermosa mujer, vieron una figura envuelta en una larga capa negra y una capucha que le cubría parte de la cabeza. De pronto, giró su rostro hacia la ventana, como si supiese que la estaban observando y vieron una blanca calavera. . Corrieron como nunca, llegaron a sus hogares fatigados y asustados. Todos coincidieron en que era un espíritu que había regresado a su casa, donde seguramente había vivido hacia muchos años. Uno de ellos recordó la historia que un viejo había contado alrededor de un fogón, en un festejo patrio.En la casona vivió una familia de alta alcurnia y que al perder un hijo en la guerra, la mujer se había suicidado. Lo que ellos ignoraban es que ella había vuelto a buscar la medalla al merito que le habían otorgado a su hijo y nadie se dio cuenta de colocar en su ataúd.
A partir de esa noche, los ruidos cesaron y la tétrica señora desapareció del lugar.Silvia Noemi Fabiani
Mansión misteriosa de arquitectura colonial, ésa que estaba ubicada sobre la avenida principal.
Según los vecinos, de allí provenían ruidos extraños, que los tenia bastante atemorizados.
Hasta que un día, se escucharon acordes de música clásica, el barrio se sobresalto. La vieron salir, a ella, la que supuestamente la habitaba. Alta, delgada, de una extraña belleza. Solo saludaba con una mueca que podía considerarse como una tenue sonrisa. Los jóvenes del barrio se sentían intrigados por su presencia. Esa noche decidieron espiarla, pensaron en saltar las rejas y llegar hasta el ventanal más próximo.
Cuando por fin lo lograron, el terror los paralizó. En lugar de la hermosa mujer, vieron una figura envuelta en una larga capa negra y una capucha que le cubría parte de la cabeza. De pronto, giró su rostro hacia la ventana, como si supiese que la estaban observando y vieron una blanca calavera. . Corrieron como nunca, llegaron a sus hogares fatigados y asustados. Todos coincidieron en que era un espíritu que había regresado a su casa, donde seguramente había vivido hacia muchos años. Uno de ellos recordó la historia que un viejo había contado alrededor de un fogón, en un festejo patrio.En la casona vivió una familia de alta alcurnia y que al perder un hijo en la guerra, la mujer se había suicidado. Lo que ellos ignoraban es que ella había vuelto a buscar la medalla al merito que le habían otorgado a su hijo y nadie se dio cuenta de colocar en su ataúd.
A partir de esa noche, los ruidos cesaron y la tétrica señora desapareció del lugar.Silvia Noemi Fabiani
La casa abandonada
De un aspecto muy triste y desolado
se viste l a casa abandonada,
La que fuera un tibio hogar,
pleno de dicha, desbordante,
de luz en sus jardines.
donde juntos tu y yo,
hemos vivido y nos hemos amado
con delirio.
Hoy yace dormida entre los sauces
que cubren su cara ensombrecida.
Ya no cantan los pájaros viajeros
que solían trinar en las ventanas.
ni existen las flores tan bonitas
que impregnaban sus aromas,
en el aire.
Ni se escuchan nuestras risas cantarinas
al correr por el parque en la mañana.
Hoy tan solo es una casa abandonada
habitada por el frío y el vacío
que en las noches profundas y serenas,
amargamente llora.
Y en las sombras se pierde su lamento,
implorando hacia los cielos sin consuelo. Silvia Noemi Fabiani
De un aspecto muy triste y desolado
se viste l a casa abandonada,
La que fuera un tibio hogar,
pleno de dicha, desbordante,
de luz en sus jardines.
donde juntos tu y yo,
hemos vivido y nos hemos amado
con delirio.
Hoy yace dormida entre los sauces
que cubren su cara ensombrecida.
Ya no cantan los pájaros viajeros
que solían trinar en las ventanas.
ni existen las flores tan bonitas
que impregnaban sus aromas,
en el aire.
Ni se escuchan nuestras risas cantarinas
al correr por el parque en la mañana.
Hoy tan solo es una casa abandonada
habitada por el frío y el vacío
que en las noches profundas y serenas,
amargamente llora.
Y en las sombras se pierde su lamento,
implorando hacia los cielos sin consuelo. Silvia Noemi Fabiani
Intolerancia
Intolerancia palabra de doce letras. Multiplicadas por millones, intolerancia universal.
La que se tiene con los ancianos. Sin pensar que la juventud es pasajera. El pimpollo que se convierte en rosa, con el paso del tiempo se marchita. Con los enfermos, con los animales, con los adictos, con los que sufren. Con el prójimo en general. El ser humano ha ido perdiendo valores., estos han quedado colgados de las cúpulas de las iglesias, esperando que algún redentor los recoja y los redistribuya por el mundo. Silvia N.Fabiani
Intolerancia palabra de doce letras. Multiplicadas por millones, intolerancia universal.
La que se tiene con los ancianos. Sin pensar que la juventud es pasajera. El pimpollo que se convierte en rosa, con el paso del tiempo se marchita. Con los enfermos, con los animales, con los adictos, con los que sufren. Con el prójimo en general. El ser humano ha ido perdiendo valores., estos han quedado colgados de las cúpulas de las iglesias, esperando que algún redentor los recoja y los redistribuya por el mundo. Silvia N.Fabiani
INCOMUNICACIÖN
Como su nombre lo indica, el prefijo in, molesto, negativo, pero existe.
A veces me pregunto que significa estar comunicado, decir hola cada vez que suena el teléfono y escuchar publicidades de llamadas al interior o al exterior, o la instalación de una banda ancha para poder chatear mas barato, suscribirse a un plan para la compra de un auto nuevo pagando doscientos pesos por mes, la oferta de adherirse a una prepaga que cubre lo que otras no, y la lista es larga.
Hace años, muchos, podíamos hablar horas por teléfono con nuestros familiares, amigos, novios o amantes sin que influyera en la factura, hoy el minuto vuela como un pájaro desesperado lo que trae a consecuencia hablar lo mínimo indispensable.
El Chat que hace que estemos horas escribiendo con un teclado y un monitor, comunicándonos con personas que quizás nunca lleguemos a encontrarnos y que además ignoramos si se muestran tal cual son o inventan una personalidad .
Las reuniones familiares se han ido diluyendo en el tiempo.
La sociedad de consumo impacta con su rapidez y el hombre ha dejado de disfrutar para convertirse en un ser robotizado que debe cumplir con objetivos pre estipulados para no quedar fuera del sistema.
En la era de la tecnología, la soledad es cada vez mayor.
Ni que hablar si queremos hacer consultas en instituciones gubernamentales, antes la atención era personalizada, ahora hay que conectarse a la página de Internet donde esta todo explicado. Lo mismo ocurre con los bancos, con las aerolíneas etc., etc.
Uno sube a un colectivo y a los dos segundos comienzan a sonar los celulares, los ritmos que anuncian un llamado son variados van desde salsa hasta música clásica, uno no puede evitar pensar que comunicados que están, pero hay algo mas, quien tiene el mas costoso y novedoso y el alarde es inevitable.
Los Bingos han proliferado como flores por todo el país, ni que hablar de las máquinas tragamonedas. Cada uno sentado delante de su pantalla y botoneras concentrados en el juego y olvidándose del mundo, miles de personas que sustituyen el tiempo de estar con sus pares de esta forma. Eso si en cada salón hay carteles que dicen en letras muy grandes “El Juego es perjudicial para la salud “y ya no se trata de hombres solamente, hay gente de avanzada edad, la mayoría mujeres seguramente porque sus hijos están en la gran carrera del progreso y no tienen tiempo para ellas. Hombres desocupados que alientan la secreta esperanza del famoso “golpe de suerte”Y la lista es innumerable.
Lo mismo ocurre con los geriátricos, convertidos en depósitos de abuelos a veces no tan viejos.¿ Donde quedó esa época en que la familia respetaba y veneraba a sus longevos integrantes y convivían en armonía hasta que fallecían ¿ Se habla mucho sobre comunicación, en realidad, es una utopía.
Mi vecino el asesino, el delincuente, el traficante, el represor parecen títulos de películas, pero gracias a la incomunicación, puede ser el caso de cualquiera de nosotros, ignoramos quienes son los que conviven con nosotros en el edificio, a los que saludamos cada día ignorando si alguna vez se volverán en nuestra contra. Incierto e inseguro el mundo este donde conviven la Biblia, el calefón y las ocupaciones non sanctas consecuencia de sistemas gubernamentales que han sumido a Latinoamérica en lo que hoy es un cuarto mundo sin miras a que esto se revierta.SILVIA NOEMI FABIANI
Hombre que mira y espera
Hombre que mira y espera.
Metales que suenan, pasos sigilosos.
Tenue luz que asoma por la ventana triste
Oído expectante, murmullos cercanos
Hombre que llora y espera.
Silencio en el alma, el corazón se estruja
Renacida esperanza de los días.
Hombre que mira y sueña,
con el pájaro errante sin destino.
En libertad jubilosa, hombre que mira y sonríe
Andar, andar el camino. SILVIA NOEMI FABIANI
Hombre que mira y espera.
Metales que suenan, pasos sigilosos.
Tenue luz que asoma por la ventana triste
Oído expectante, murmullos cercanos
Hombre que llora y espera.
Silencio en el alma, el corazón se estruja
Renacida esperanza de los días.
Hombre que mira y sueña,
con el pájaro errante sin destino.
En libertad jubilosa, hombre que mira y sonríe
Andar, andar el camino. SILVIA NOEMI FABIANI
HERMINIA
Sentada en la mesa que daba al ventanal Herminia, tomó el primer trago de su aromático café, lentamente abrió su cartera y sacó la flamante lapicera que le había regalado Francisco. Ese día se sentía inspirada y comenzó a escribir un poema, recordando los gratos momentos vividos junto a él. Sin darse cuenta una lágrima cayó sobre el cuaderno, su corazón aún sangraba con la despedida. De pronto sintió la necesidad de salir a la calle.La oscuridad la abrazó. Caminó hasta que el cansancio no le permitió seguir .Sentada en el banco de la plaza la encontró el amanecer.Lentamente se incorporó, sé sentía aliviada. Había llorado mucho, pero no estuvo sola, Francisco la acompañó toda la noche. Silvia N. Fabiani
Sentada en la mesa que daba al ventanal Herminia, tomó el primer trago de su aromático café, lentamente abrió su cartera y sacó la flamante lapicera que le había regalado Francisco. Ese día se sentía inspirada y comenzó a escribir un poema, recordando los gratos momentos vividos junto a él. Sin darse cuenta una lágrima cayó sobre el cuaderno, su corazón aún sangraba con la despedida. De pronto sintió la necesidad de salir a la calle.La oscuridad la abrazó. Caminó hasta que el cansancio no le permitió seguir .Sentada en el banco de la plaza la encontró el amanecer.Lentamente se incorporó, sé sentía aliviada. Había llorado mucho, pero no estuvo sola, Francisco la acompañó toda la noche. Silvia N. Fabiani
Ese mirar
Ese mirar profundo de tus ojos seductores,
me abrazan, me atrapan y
me envían al cadalso.
Que me matan y revivo en el deseo de amarte.
De meterme en tus entrañas y llegarme hasta tus huesos.
Fusionarme con tu vida y perderme en los torrentes
de tu sangre apasionada.
Convertirme en mariposa, teñida de mil colores,
Luminosa cual estrella.
Ese mirar altivo que acaricia mis contornos
que me implora, que me besa y
salvaje me posee.
Ese mirar de niño que contempla mis desvelos
Y con la mano abierta, me traslada al paraíso Silvia N. Fabiani
Ese mirar profundo de tus ojos seductores,
me abrazan, me atrapan y
me envían al cadalso.
Que me matan y revivo en el deseo de amarte.
De meterme en tus entrañas y llegarme hasta tus huesos.
Fusionarme con tu vida y perderme en los torrentes
de tu sangre apasionada.
Convertirme en mariposa, teñida de mil colores,
Luminosa cual estrella.
Ese mirar altivo que acaricia mis contornos
que me implora, que me besa y
salvaje me posee.
Ese mirar de niño que contempla mis desvelos
Y con la mano abierta, me traslada al paraíso Silvia N. Fabiani
miércoles, 15 de julio de 2009
LA DUCHA
El fluido resbala sobre la tibia espalda en erótica caricia.
Se asemeja a un río rebelde e impetuoso que cabalga travieso por el surco.
La magnitud del agua se apropia del espacio, embriagante elixir que exige sumisión y a cambio de la entrega convoca al placer misterioso de la piel.
Simulacro de purgación interior que desempaña el cristal por un momento
El mágico caudal nos embelesa, se detiene el tiempo.
Acordes de música que triunfante en su afán se aleja presurosa por el estrecho conducto, a través de una sombría alcantarilla. Silvia Noemi Fabiani
El fluido resbala sobre la tibia espalda en erótica caricia.
Se asemeja a un río rebelde e impetuoso que cabalga travieso por el surco.
La magnitud del agua se apropia del espacio, embriagante elixir que exige sumisión y a cambio de la entrega convoca al placer misterioso de la piel.
Simulacro de purgación interior que desempaña el cristal por un momento
El mágico caudal nos embelesa, se detiene el tiempo.
Acordes de música que triunfante en su afán se aleja presurosa por el estrecho conducto, a través de una sombría alcantarilla. Silvia Noemi Fabiani
El Loco
El viejo José vivía en una cabaña alejada del pueblo, a veces aparecía con su ropa raída y su larga barba entrecana. Todos lo conocían.
Algunos le atribuían poderes sobrenaturales.
Tenía un defecto en la lengua y arrastraba las erres, además de hablar bajo y pausado. Su mirada gris y penetrante brillaba cuando alguien lo consultaba y el auguraba algún hecho trágico.
En el último tiempo se lo notaba triste.
José tenía un sueño rondándole la vida.
Soñaba con tener un caballo y galopar en campo abierto, casi volar como los pájaros.
Cuando llegaban las fiestas los paisanos se acercaban hasta su rancho llevándole alimentos y bebidas artesanales que ellos mismos preparaban.
Vivía con su perro fiel y la guitarra se había convertido en su compañera inseparable. En las noches cálidas interpretaba canciones populares, sentado en su banquito de madera que el mismo había hecho. Le cantaba a la luna, decían.
Misterioso y enigmático generalmente acertaba en sus predicciones.
En vísperas de esa navidad escuchó un relincho, saltó de la cama y por la ventana vio un potrillo nervioso que con su pata golpeaba la tierra y sacudía la cabeza tironeando de la soga con que lo ataron a un palenque.
José no podía creer lo que veía. Su sueño se había convertido en realidad. Una sonrisa le iluminó el rostro.
A pocos metros de allí, escondidos detrás de unos tablones, los gnomos del valle, saltaban y se abrazaban regocijados al ver la felicidad de José. Silvia N Fabiani
El viejo José vivía en una cabaña alejada del pueblo, a veces aparecía con su ropa raída y su larga barba entrecana. Todos lo conocían.
Algunos le atribuían poderes sobrenaturales.
Tenía un defecto en la lengua y arrastraba las erres, además de hablar bajo y pausado. Su mirada gris y penetrante brillaba cuando alguien lo consultaba y el auguraba algún hecho trágico.
En el último tiempo se lo notaba triste.
José tenía un sueño rondándole la vida.
Soñaba con tener un caballo y galopar en campo abierto, casi volar como los pájaros.
Cuando llegaban las fiestas los paisanos se acercaban hasta su rancho llevándole alimentos y bebidas artesanales que ellos mismos preparaban.
Vivía con su perro fiel y la guitarra se había convertido en su compañera inseparable. En las noches cálidas interpretaba canciones populares, sentado en su banquito de madera que el mismo había hecho. Le cantaba a la luna, decían.
Misterioso y enigmático generalmente acertaba en sus predicciones.
En vísperas de esa navidad escuchó un relincho, saltó de la cama y por la ventana vio un potrillo nervioso que con su pata golpeaba la tierra y sacudía la cabeza tironeando de la soga con que lo ataron a un palenque.
José no podía creer lo que veía. Su sueño se había convertido en realidad. Una sonrisa le iluminó el rostro.
A pocos metros de allí, escondidos detrás de unos tablones, los gnomos del valle, saltaban y se abrazaban regocijados al ver la felicidad de José. Silvia N Fabiani
Viaje en tren
Leontina subió al tren y se acomodó en el tercer asiento del último vagón. A esa hora viajaba poca gente. Y como siempre escuchó la voz del hombre, que mirando por la ventanilla hablaba solo. De piel blanca y ojos claros no tendría mas de cuarenta y cinco años, vestía con ropa sencilla pero limpia, y era evidente que padecía una confusión mental. Decía oraciones cortas, a veces incoherentes, a veces no tanto. Lo extraño era que lo hacía con distinto timbre de voz. De pronto impostaba el sonido o lo agudizaba como si la que hablase fuese una mujer. Leontina ya se había acostumbrado a escucharlo. Sentado en el último asiento del vagón, sabría Dios de dónde vendría o hacia dónde iría. Los pocos pasajeros que viajaban en ese horario estaban pendientes de las palabras que el desconocido decía; no molestaba, ni agredía a nadie. Guardaba silencio cuando los vendedores ambulantes ofrecían sus productos. Decía frases como: “el sol brilla detrás de las nubes” y las repetía hasta tres veces y luego cambiaba el tono y el volumen de la voz. “¿Por qué me dijo que no? Mienten, mienten todos mienten. Si no me apuro voy a llegar tarde”. También cantaba estribillos cortos de canciones populares..Si entonaba un tango impostaba la voz y con el bolero suavizaba las estrofas, seguramente había estudiado música pues no desafinaba En todo el trayecto no paraba de hablar o de cantar. Ese día Leontina estaba más cansada que otras veces y entornó los ojos tratando de dormitar, todavía faltaban diez estaciones para bajar. Pensó en Herbert. Se preguntaba porqué habían llegado a este extremo de indiferencia y costumbrismo y no era por falta de cariño, pero ella esperaba siempre algún gesto diferente por parte de él, pero eso nunca llegaba. De pronto agudizó el oído y lo escuchó: “Que Alfredo me extrañe, que Alfredo me extrañe, que Alfredo me entrañe”. El loco como ella lo calificaba, decía esto con verdadera angustia,tal vez era homosexual o no ,, su aspecto era muy varonil, pero en esta época en que la liberación de la sexualidad era tan normal, era difícil saberlo, entonces pensó en la inmensa necesidad que tiene el hombre de ser amado, que hasta alguien que evidenciaba estar desquiciado no perdía el sentido del amor. No estaba tan errada en querer mejorar la relación con Herbert, por su parte, ella lo intentaría. Si bien habían llegado a limites insospechados, la costumbre y a veces las discusiones por banalidades los habían ido separando Se acurrucó en el asiento y pensó qué le diría cuando se encontrasen esa tarde en la estación. Porque el estaría allí, como siempre erguido y con esa mirada serena y límpida que tanto la fascinaba.
Leontina subió al tren y se acomodó en el tercer asiento del último vagón. A esa hora viajaba poca gente. Y como siempre escuchó la voz del hombre, que mirando por la ventanilla hablaba solo. De piel blanca y ojos claros no tendría mas de cuarenta y cinco años, vestía con ropa sencilla pero limpia, y era evidente que padecía una confusión mental. Decía oraciones cortas, a veces incoherentes, a veces no tanto. Lo extraño era que lo hacía con distinto timbre de voz. De pronto impostaba el sonido o lo agudizaba como si la que hablase fuese una mujer. Leontina ya se había acostumbrado a escucharlo. Sentado en el último asiento del vagón, sabría Dios de dónde vendría o hacia dónde iría. Los pocos pasajeros que viajaban en ese horario estaban pendientes de las palabras que el desconocido decía; no molestaba, ni agredía a nadie. Guardaba silencio cuando los vendedores ambulantes ofrecían sus productos. Decía frases como: “el sol brilla detrás de las nubes” y las repetía hasta tres veces y luego cambiaba el tono y el volumen de la voz. “¿Por qué me dijo que no? Mienten, mienten todos mienten. Si no me apuro voy a llegar tarde”. También cantaba estribillos cortos de canciones populares..Si entonaba un tango impostaba la voz y con el bolero suavizaba las estrofas, seguramente había estudiado música pues no desafinaba En todo el trayecto no paraba de hablar o de cantar. Ese día Leontina estaba más cansada que otras veces y entornó los ojos tratando de dormitar, todavía faltaban diez estaciones para bajar. Pensó en Herbert. Se preguntaba porqué habían llegado a este extremo de indiferencia y costumbrismo y no era por falta de cariño, pero ella esperaba siempre algún gesto diferente por parte de él, pero eso nunca llegaba. De pronto agudizó el oído y lo escuchó: “Que Alfredo me extrañe, que Alfredo me extrañe, que Alfredo me entrañe”. El loco como ella lo calificaba, decía esto con verdadera angustia,tal vez era homosexual o no ,, su aspecto era muy varonil, pero en esta época en que la liberación de la sexualidad era tan normal, era difícil saberlo, entonces pensó en la inmensa necesidad que tiene el hombre de ser amado, que hasta alguien que evidenciaba estar desquiciado no perdía el sentido del amor. No estaba tan errada en querer mejorar la relación con Herbert, por su parte, ella lo intentaría. Si bien habían llegado a limites insospechados, la costumbre y a veces las discusiones por banalidades los habían ido separando Se acurrucó en el asiento y pensó qué le diría cuando se encontrasen esa tarde en la estación. Porque el estaría allí, como siempre erguido y con esa mirada serena y límpida que tanto la fascinaba.
Lluvia
Sintió un estremecimiento. El frío pasaba a través de sus ropas raídas.
La lluvia caía torrencialmente y cuando asomaba la cabeza algunas gotas corrían por su rostro. Sentada en un rincón del inmenso portal, su figura se perdía ante la imponencia de la iglesia. Ella esperaba, con su alma de niña, siempre esperaba, que algún alma caritativa le diera una moneda.
Sus apenas doce años no le impedían saber que necesitaba.
Deseaba tener una casa limpia, como frente a las que ella se paraba para pedir limosna y llevarla corriendo a las rusticas manos de su madre.
Estaba cansada del barro de la villa. Barro que le ensuciaba los pies, las manos, y a veces le llegaba al corazón.
Por eso se escapaba cuando llovía, le agradaba mirar la transparencia del agua acentuando el verde de los árboles, el color de las flores. Estiraba las manos y mojadas se las pasaba por el cabello apelmazado y sin brillo por la falta de higiene.
Anhelaba vivir en una casa. El jardín debía explotar de plantas y perfumes.
Disfrutar del pasto humedecido sin embarrarse.
Un lugar donde asearse cada día y oler a jazmines nacarados.
Un lecho calido donde enrollar y alimentar sus fantasías.
Una casa y el reflejo del sol cada mañana. Escuchar el cantar de los pájaros en feliz algarabía.
Se detuvo la lluvia y Anabella con gesto triste de muchacha solitaria emprendió el camino de regreso hacia su mundo gris.
El olor a puchero de pobre, mezclado con el de la basura amontonada a los costados de las casillas de chapas le llegaba a su nariz hasta ahogarla. Miraba las puertas rotas que dejaban traslucir una pintura vieja y descascarada, nunca supo porque comparaba los colores con el del arco iris que una vez siendo muy niña vio en un pajonal cerca del río.
Al entrar la madre le pregunto ¿Dónde estuviste? Mientras recogía las colchonetas del suelo donde sus hermanos menores dormían. Esperando, contesto. Y la madre ya entendía.
Vino tu tía, le dijo .preguntó si queres ir a vivir con ella.
Anabella no dudo en contestar, la tía Esther era una señora grande, pero vivía sola y si bien intuía que era para que la cuidara, no lo dudo un instante.
Los años pasaron.
Anabella concluyo sus estudios secundarios con muy buenas notas
A pesar del tiempo, en sus pensamientos siempre rondaba la idea de tener una casa suya, única y diferente.
Cuando conoció a Eduardo todo indicaba que era su hombre.
Los sufrimientos de la villa habían quedado atrás.
Se casaron y Eduardo le había comprado la casa tan ansiada.
Anabella tenía su jardín. Pero las desavenencias se pusieron de manifiesto muy pronto y la convivencia se tornó imposible.
Decidieron separarse. Y allí comenzó el drama y las divisiones. La casa había que venderla.
Las manos le temblaban cuando tuvo que colocar sus queridas plantas en los macetones. No había dudas sobre quien se quedaría con ellas, representaban buena parte de sus sueños.
Cuando llegaron los de la mudanza, ella observaba como se llevaban sus muebles, esos que fueron testigos silenciosos de un amor fallido
Sintió que sus lágrimas estaban por saltar. Echo una última mirada en cada cuarto, mientras el corazón se le oprimía. Cerro la puerta de entrada con un golpe seco, subió al auto y se dirigió a la inmobiliaria. Pidió que le colocaran un cartel de venta, sonrió sarcásticamente para sus adentros y pensó en la similitud con las leyendas de las tumbas. Así se sentía.
Pero al menos no regresaría a la villa aunque el destino abriera un interrogante sobre su vida. De eso, estaba segura. Silvia Noemi Fabiani
Sintió un estremecimiento. El frío pasaba a través de sus ropas raídas.
La lluvia caía torrencialmente y cuando asomaba la cabeza algunas gotas corrían por su rostro. Sentada en un rincón del inmenso portal, su figura se perdía ante la imponencia de la iglesia. Ella esperaba, con su alma de niña, siempre esperaba, que algún alma caritativa le diera una moneda.
Sus apenas doce años no le impedían saber que necesitaba.
Deseaba tener una casa limpia, como frente a las que ella se paraba para pedir limosna y llevarla corriendo a las rusticas manos de su madre.
Estaba cansada del barro de la villa. Barro que le ensuciaba los pies, las manos, y a veces le llegaba al corazón.
Por eso se escapaba cuando llovía, le agradaba mirar la transparencia del agua acentuando el verde de los árboles, el color de las flores. Estiraba las manos y mojadas se las pasaba por el cabello apelmazado y sin brillo por la falta de higiene.
Anhelaba vivir en una casa. El jardín debía explotar de plantas y perfumes.
Disfrutar del pasto humedecido sin embarrarse.
Un lugar donde asearse cada día y oler a jazmines nacarados.
Un lecho calido donde enrollar y alimentar sus fantasías.
Una casa y el reflejo del sol cada mañana. Escuchar el cantar de los pájaros en feliz algarabía.
Se detuvo la lluvia y Anabella con gesto triste de muchacha solitaria emprendió el camino de regreso hacia su mundo gris.
El olor a puchero de pobre, mezclado con el de la basura amontonada a los costados de las casillas de chapas le llegaba a su nariz hasta ahogarla. Miraba las puertas rotas que dejaban traslucir una pintura vieja y descascarada, nunca supo porque comparaba los colores con el del arco iris que una vez siendo muy niña vio en un pajonal cerca del río.
Al entrar la madre le pregunto ¿Dónde estuviste? Mientras recogía las colchonetas del suelo donde sus hermanos menores dormían. Esperando, contesto. Y la madre ya entendía.
Vino tu tía, le dijo .preguntó si queres ir a vivir con ella.
Anabella no dudo en contestar, la tía Esther era una señora grande, pero vivía sola y si bien intuía que era para que la cuidara, no lo dudo un instante.
Los años pasaron.
Anabella concluyo sus estudios secundarios con muy buenas notas
A pesar del tiempo, en sus pensamientos siempre rondaba la idea de tener una casa suya, única y diferente.
Cuando conoció a Eduardo todo indicaba que era su hombre.
Los sufrimientos de la villa habían quedado atrás.
Se casaron y Eduardo le había comprado la casa tan ansiada.
Anabella tenía su jardín. Pero las desavenencias se pusieron de manifiesto muy pronto y la convivencia se tornó imposible.
Decidieron separarse. Y allí comenzó el drama y las divisiones. La casa había que venderla.
Las manos le temblaban cuando tuvo que colocar sus queridas plantas en los macetones. No había dudas sobre quien se quedaría con ellas, representaban buena parte de sus sueños.
Cuando llegaron los de la mudanza, ella observaba como se llevaban sus muebles, esos que fueron testigos silenciosos de un amor fallido
Sintió que sus lágrimas estaban por saltar. Echo una última mirada en cada cuarto, mientras el corazón se le oprimía. Cerro la puerta de entrada con un golpe seco, subió al auto y se dirigió a la inmobiliaria. Pidió que le colocaran un cartel de venta, sonrió sarcásticamente para sus adentros y pensó en la similitud con las leyendas de las tumbas. Así se sentía.
Pero al menos no regresaría a la villa aunque el destino abriera un interrogante sobre su vida. De eso, estaba segura. Silvia Noemi Fabiani
sábado, 20 de junio de 2009
Ser otra persona por un día
Sintió que algo se refregaba contra su brazo, abrió los ojos con desgano. El maullido de la gata termino por despertarla.
Se dio vuelta como un resorte, el reloj marcaba las diez.
Le había costado dormirse. Tanta actividad mental le estaba alterando el ritmo de vida. Mientras desayunaba rápidamente, pensó como pudo pasarle, olvidar de poner el despertador. Ella, que era tan meticulosa con los horarios. Aunque reconocía que ese sentido de precisión algunas veces le jugo en contra.
¿Y si no fuera? La duda dejo paso a su sentido de la responsabilidad.
Corrió todo lo que pudo, había llegado cuarenta y cinco minutos tarde.
Se disculpo alegando jaqueca.
La rutina del día la absorbió. Eran las cinco cuando recibió el mensaje de texto. “Te invito a un café”. El era así, práctico y escueto.
El amor de su vida, el que no quería renunciar a su soltería por nada del mundo.
Su vida sentimental no había sido fácil. Frustraciones, desencuentros y cuando creía haber encontrado su hombre, este amaba la libertad por sobre todo.
María Rosa había llegado a la edad en que las mujeres atesoran experiencia pero les falta afecto. Su madurez interior y su aspecto físico impecable hacían que pareciera más joven de lo que en realidad era. Esa mezcla de belleza con inteligencia que la mayoría de los hombres admira.
Hacia cinco meses que no sabia de el.
Lo diviso a la distancia, en el discreto café donde solían encontrarse.
En la misma mesa de siempre. La abrazo calidamente, tomaron café, luego la conversación derivo en temas superficiales, hasta que el se puso serio y le pregunto si se animaba a iniciar la gran aventura de convivir con el.
Se quedo muda, solo atino a decir que si por la emoción que la embargaba.
Al llegar al departamento de ella, la gata los recibió con meneos y movimientos de cola demostrando su alegría.
Su vida comenzaba a tener sentido, tantos años de soledad se borraban en ese instante.
El destino le regalaba un camino para por fin recorrer de a dos.
Silvia Noemí Fabiani.
jueves, 28 de mayo de 2009
Y serán
Y serán tus ojos, golondrinas
que se lleven mis sueños
colgados de sus alas.
Y será tu boca fresca
el mar bravío
que me arranque los besos del alma.
Y el ansia de distancia que impulsa tus sentidos
hallara al fin remanso
en mi entraña adormida.
Y detendrá su vuelo el ave errante.
Sonreirán los duendes del espacio
y estallara el universo jubiloso
en burbujas de cristales y rubíes.
Silvia Noemí Fabiani
Y serán tus ojos, golondrinas
que se lleven mis sueños
colgados de sus alas.
Y será tu boca fresca
el mar bravío
que me arranque los besos del alma.
Y el ansia de distancia que impulsa tus sentidos
hallara al fin remanso
en mi entraña adormida.
Y detendrá su vuelo el ave errante.
Sonreirán los duendes del espacio
y estallara el universo jubiloso
en burbujas de cristales y rubíes.
Silvia Noemí Fabiani
viernes, 15 de mayo de 2009
VIDA
Desnudar el corazón,
charolar el alma de color carmín.
Acompasar el destierro
de las voces del silencio.
Que no desborde el llanto.
Apretar la mandíbula
hasta que duela el hueso.
Recordar el espanto
de las noches largas.
Vencedor quijotesco.
Gigante enaltecido
en la siniestra batalla de la vida.
Abrir el portón a la esperanza
Gritar a viva voz la dicha,
si el amor nos sujeta por la espaldacon su lazo invisible pero firme.
Desnudar el corazón,
charolar el alma de color carmín.
Acompasar el destierro
de las voces del silencio.
Que no desborde el llanto.
Apretar la mandíbula
hasta que duela el hueso.
Recordar el espanto
de las noches largas.
Vencedor quijotesco.
Gigante enaltecido
en la siniestra batalla de la vida.
Abrir el portón a la esperanza
Gritar a viva voz la dicha,
si el amor nos sujeta por la espaldacon su lazo invisible pero firme.
miércoles, 22 de abril de 2009
PRESENTACION
EL MARTES 14 DE ABRIL DEL CORRIENTE AÑO LA EDITORIAL DE LOS CUATRO VIENTOS PRESENTO LA ANTOLOGIA "EL DECIR TEXTUAL 2009 I EN LA SEDE DEL PSOE EN BS AS. LA ESCRITORA SILVIA NOEMI FABIANI RECIBIO DIPLOMA POR SER FINALISTA Y PARTICIPAR EN EL CONCURSO DE NARRATIVA DE DICHA EDITORIAL.
LA MISMA SERA PRESENTADA EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO EL 8 DE MAYO EN EL STAND PERTENECIENTE A LA EDITORIAL ARRIBA MENCIONADA. lOS TEXTOS MENCIONADOS SON: EL SOLITARIO, MATILDE Y EL DICTADOR
LA MISMA SERA PRESENTADA EN LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO EL 8 DE MAYO EN EL STAND PERTENECIENTE A LA EDITORIAL ARRIBA MENCIONADA. lOS TEXTOS MENCIONADOS SON: EL SOLITARIO, MATILDE Y EL DICTADOR
jueves, 16 de abril de 2009
TUNEL DEL TIEMPO
Transcurrir del tiempo.
Generosa dádiva para el ser humano,
ávido de consumir la horas.
Tomar café en el coqueto restaurante,
mirar pasar la gente mezclada
entre apariencia y realidad.
Dejar que el viento nos acaricie el rostro
y que la lluvia fría penetre
hasta hacer tiritar la carne.
Caminar en la noche
deleitar el oído
con la melodía siniestra que evoca nuestra sombra.
Y seguir por el túnel…
aunque los sueños se escapen.
Sin detener el paso.
A veces el derrumbe que sofoca
con la rutina esmerada en su propuesta.
Presentir la luz que atrapa el horizonte,
mientras la sangre estimula nuestra vida
Sylvie
Transcurrir del tiempo.
Generosa dádiva para el ser humano,
ávido de consumir la horas.
Tomar café en el coqueto restaurante,
mirar pasar la gente mezclada
entre apariencia y realidad.
Dejar que el viento nos acaricie el rostro
y que la lluvia fría penetre
hasta hacer tiritar la carne.
Caminar en la noche
deleitar el oído
con la melodía siniestra que evoca nuestra sombra.
Y seguir por el túnel…
aunque los sueños se escapen.
Sin detener el paso.
A veces el derrumbe que sofoca
con la rutina esmerada en su propuesta.
Presentir la luz que atrapa el horizonte,
mientras la sangre estimula nuestra vida
Sylvie
SOLO
El espejo impasible
refleja la imagen desgarbada,
pinceladas en gris, sobre las sienes
el gesto adusto y la mirada triste.
La brisa del tiempo marca
las heridas.
Algunas se dispersan entre brumas,
otras, personifican su existencia,
cada noche, sin dar tregua.
Olvidar, la mente se declara en rebeldía,
el pasado amoroso que acaricia,
y sacude el alma del letargo.
Vivir, abrazado a la nostalgia,
de lo que pudo ser,
de aquel deseo insuperable,
que se quedo en el aire,
sin destino.
Incertidumbre
que acongoja y hace apretar los dientes.
Lagrimas que asoman y se esparcen,
humedeciendo los labios,
sin sonrisa. SYLVIE
El espejo impasible
refleja la imagen desgarbada,
pinceladas en gris, sobre las sienes
el gesto adusto y la mirada triste.
La brisa del tiempo marca
las heridas.
Algunas se dispersan entre brumas,
otras, personifican su existencia,
cada noche, sin dar tregua.
Olvidar, la mente se declara en rebeldía,
el pasado amoroso que acaricia,
y sacude el alma del letargo.
Vivir, abrazado a la nostalgia,
de lo que pudo ser,
de aquel deseo insuperable,
que se quedo en el aire,
sin destino.
Incertidumbre
que acongoja y hace apretar los dientes.
Lagrimas que asoman y se esparcen,
humedeciendo los labios,
sin sonrisa. SYLVIE
lunes, 23 de marzo de 2009
FRENTE A MÍ
Frente a mí.
Como un espectro de colores,
se abre el mundo.
Perfecto el laberinto para andar los caminos.
Tan solo uno conduce a la verdad.
Los arbustos se mezclan con las flores
empañan su belleza natural.
Las calas se estiran hacia el cielo y
las no me olvides cabecean entre ellas,
resignadas del aire que respiran.
El viento sacude los rosales y
ellos se defienden cual soldados
ostentosos de armadura, sus espinas.
Frente a mí.
La gente pasa, no se miran, ni rozan
solo resisten la embestida feroz
y perversa del tiempo.
Aclaman ideales que se abortan,
pues desgastan el corazón,
en el intento.
La monstruosa ciudad devora
el anhelo del hombre, lo margina.
Y a una eterna soledad, como castigo,
lo sentencia y lo abandona
sin aviso.
Frente a mi,
tu seductora imagen, que juega con las armas
antiguas del amor,
y me cautiva.
Frente a mí,
La tentación, la vida.
SILVIA NOEMI FABIANI
Frente a mí.
Como un espectro de colores,
se abre el mundo.
Perfecto el laberinto para andar los caminos.
Tan solo uno conduce a la verdad.
Los arbustos se mezclan con las flores
empañan su belleza natural.
Las calas se estiran hacia el cielo y
las no me olvides cabecean entre ellas,
resignadas del aire que respiran.
El viento sacude los rosales y
ellos se defienden cual soldados
ostentosos de armadura, sus espinas.
Frente a mí.
La gente pasa, no se miran, ni rozan
solo resisten la embestida feroz
y perversa del tiempo.
Aclaman ideales que se abortan,
pues desgastan el corazón,
en el intento.
La monstruosa ciudad devora
el anhelo del hombre, lo margina.
Y a una eterna soledad, como castigo,
lo sentencia y lo abandona
sin aviso.
Frente a mi,
tu seductora imagen, que juega con las armas
antiguas del amor,
y me cautiva.
Frente a mí,
La tentación, la vida.
SILVIA NOEMI FABIANI
viernes, 13 de marzo de 2009
NO ME DIGAN COMO VIVIR
No me digan como debo vivir.
Yo se de las mentiras piadosas,
las ilusiones rotas y la espera interminable.
De ese amor imposible que me corroe el alma
y no deja espacio para la cordura.
Los días se cuelgan de mis hombros,
con el peso del hastío.
La soledad me abraza.
El desamparo se hace carne.
Solo el violín lejano que ejecuta,
la canción de tu desidia, me acompaña.
No me digan como debo vivir,
si el pensamiento escapa de su cauce
y lo cautiva el laberinto sin salida.
Mis labios adormidos, ya no saben de besos,
aunque entre sueños se prendan como rosas
en mi boca.
No me digan como debo vivir,
sin tu presencia y el llanto
que se ahoga en mi garganta.
Solo me alienta el brillo de tus ojos,
en el dorado mundo de mi fantasía
No me digan como debo vivir.
Yo se de las mentiras piadosas,
las ilusiones rotas y la espera interminable.
De ese amor imposible que me corroe el alma
y no deja espacio para la cordura.
Los días se cuelgan de mis hombros,
con el peso del hastío.
La soledad me abraza.
El desamparo se hace carne.
Solo el violín lejano que ejecuta,
la canción de tu desidia, me acompaña.
No me digan como debo vivir,
si el pensamiento escapa de su cauce
y lo cautiva el laberinto sin salida.
Mis labios adormidos, ya no saben de besos,
aunque entre sueños se prendan como rosas
en mi boca.
No me digan como debo vivir,
sin tu presencia y el llanto
que se ahoga en mi garganta.
Solo me alienta el brillo de tus ojos,
en el dorado mundo de mi fantasía
martes, 24 de febrero de 2009
NO ME IMPORTA
Si acaso el desprecio se esconde
detrás de tu sonrisa.
Siempre creí en tu desamor.
El sentimiento que rompe el corazón
solo es privilegio de los elegidos.
La renuncia se manifiesta
ante la evidencia, pero miente y
se esconde en el ultimo rincón
prisionera, solo sabe esperar
con hidalguía.
No me importa,
que transcurra el tiempo,
mi piel se reseque y los surcos
invadan mi rostro sin piedad,
mi cintura se ensanche y
mis ojos pierdan el brillo de soñar
seré siempre la misma,
esa que te amo con la mano extendida,
y el alma esplendida de luz.
Disfrute presencia y altivez,
de tu corpórea imagen,
gocé con tus miradas,
me convertí en el hada que seguía tus pasos.
La indiferencia cruel, corto mis alas.
No me importa,
lo que vendrá, si nunca tuve nada de ti,
Acepto el desafío del silencio.
No me importa.
Silvia Noemi fabiani
detrás de tu sonrisa.
Siempre creí en tu desamor.
El sentimiento que rompe el corazón
solo es privilegio de los elegidos.
La renuncia se manifiesta
ante la evidencia, pero miente y
se esconde en el ultimo rincón
prisionera, solo sabe esperar
con hidalguía.
No me importa,
que transcurra el tiempo,
mi piel se reseque y los surcos
invadan mi rostro sin piedad,
mi cintura se ensanche y
mis ojos pierdan el brillo de soñar
seré siempre la misma,
esa que te amo con la mano extendida,
y el alma esplendida de luz.
Disfrute presencia y altivez,
de tu corpórea imagen,
gocé con tus miradas,
me convertí en el hada que seguía tus pasos.
La indiferencia cruel, corto mis alas.
No me importa,
lo que vendrá, si nunca tuve nada de ti,
Acepto el desafío del silencio.
No me importa.
Silvia Noemi fabiani
lunes, 23 de febrero de 2009
DE LAS NIEVES
DE LAS NIEVES ETERNAS,
AQUELLAS DE LA FUGAZ ADOLESCENCIA.
ILUSION DE SUEÑOS TRANSPARENTES
MANTO BLANQUECINO INMACULADO
QUE EL EXCELSO CUBRE
CON SU MAGICO PINCEL .
CUPULAS , MONTAÑAS Y SENDEROS
UNIFICADOS EN UN SOLO COLOR.
REPITE CADA AÑO EL FESTIVAL
DEL HOMBRE,
QUE SE LANZA A VOLAR
EN LOCA ALGARABIA.
LA TIERRA SE BESA CON EL CIELO,
Y EN APASIONADO ABRAZO
CONJURAN SU DESTINO
MAJESTUOSO.
DE LAS NIEVES ETERNAS
INMOVILES FIGURAS
QUE DESAFIAN AL VIENTO
ESPERANDO SIN TIEMPO
LA CALIDEZ DEL SOL. QUE LAS REVIVA
SILVIA N FABIANI
AQUELLAS DE LA FUGAZ ADOLESCENCIA.
ILUSION DE SUEÑOS TRANSPARENTES
MANTO BLANQUECINO INMACULADO
QUE EL EXCELSO CUBRE
CON SU MAGICO PINCEL .
CUPULAS , MONTAÑAS Y SENDEROS
UNIFICADOS EN UN SOLO COLOR.
REPITE CADA AÑO EL FESTIVAL
DEL HOMBRE,
QUE SE LANZA A VOLAR
EN LOCA ALGARABIA.
LA TIERRA SE BESA CON EL CIELO,
Y EN APASIONADO ABRAZO
CONJURAN SU DESTINO
MAJESTUOSO.
DE LAS NIEVES ETERNAS
INMOVILES FIGURAS
QUE DESAFIAN AL VIENTO
ESPERANDO SIN TIEMPO
LA CALIDEZ DEL SOL. QUE LAS REVIVA
SILVIA N FABIANI
lunes, 26 de enero de 2009
Consternación
Consternación,
Por las balas dirigidas sin blanco preciso.
Destruir es la consigna.
Negación absoluta del humano,
desprecio ignorante por el ser.
Avasallar sin precio,
en nombre del poder.
Utopia sin fin de los pueblos errantes.
Horror de cada día, sin esperar respuesta,
Ignorar el futuro, si los consume el hoy.
Contener el aliento, negando el dolor
a cada paso.
Salpicarse las manos con la sangre de otros,
No mirar hacia atrás.
Los huesos calcinados abruman la mirada.
Consternación,
Los ruidos ensordecen y los gritos
que llegan a la cúspide del cielo.
Desaliento mordaz,
que convoca a la muerte,
danza diabólica entre el fuego,
y las armas que escupen,
la aniquiladora pólvora.
Consternación.
Silvia Noemí Fabiani
Consternación,
Por las balas dirigidas sin blanco preciso.
Destruir es la consigna.
Negación absoluta del humano,
desprecio ignorante por el ser.
Avasallar sin precio,
en nombre del poder.
Utopia sin fin de los pueblos errantes.
Horror de cada día, sin esperar respuesta,
Ignorar el futuro, si los consume el hoy.
Contener el aliento, negando el dolor
a cada paso.
Salpicarse las manos con la sangre de otros,
No mirar hacia atrás.
Los huesos calcinados abruman la mirada.
Consternación,
Los ruidos ensordecen y los gritos
que llegan a la cúspide del cielo.
Desaliento mordaz,
que convoca a la muerte,
danza diabólica entre el fuego,
y las armas que escupen,
la aniquiladora pólvora.
Consternación.
Silvia Noemí Fabiani
SE FUE
Se fue por el camino del silencio,
el paso lento.
Y el corazón estrujado por el llanto.
Se amotinaron las palabras,
la mirada apagada, oscureció la marcha.
Se fue levitando entre los sueños,
que abortados y en sangre,
fueron alfombra para sus pies cansados.
Detrás de las piedras se escondía el pasado,
y a hurtadillas, sin pausa,
lo seguía alienado.
Se fue alejando sin acoso,
de la prisa maligna que hostiga al ser humano.
Se fue, aspirando aromas
de fragancias galácticas.
Se fue, se fue muy lejos.
y se perdió en la nada.
SILVIA NOEMI FABIANI
Se fue por el camino del silencio,
el paso lento.
Y el corazón estrujado por el llanto.
Se amotinaron las palabras,
la mirada apagada, oscureció la marcha.
Se fue levitando entre los sueños,
que abortados y en sangre,
fueron alfombra para sus pies cansados.
Detrás de las piedras se escondía el pasado,
y a hurtadillas, sin pausa,
lo seguía alienado.
Se fue alejando sin acoso,
de la prisa maligna que hostiga al ser humano.
Se fue, aspirando aromas
de fragancias galácticas.
Se fue, se fue muy lejos.
y se perdió en la nada.
SILVIA NOEMI FABIANI
SI, LO SABE
Si, lo sabe, pero calla.
El silencio invadió los espacios.
Los dedos armoniosos,
en una hilera quieta,
asemejan soldados.
Las piernas cual bastones,
son dos troncos inertes.
Si, lo sabe, pero calla.
La sangre le apagó la mirada.
Descarnada presencia de la muerte.
Los huesos esparcidos,
inyectaron horror a los sueños perdidos.
Si, lo sabe, pero calla.
La mentira piadosa, no oculta la verdad,
ni las intrigas.
Impactado, el sol se desliza agobiado,
detrás de los sinuosos picos.
Tan solo el humo que agrisaba las calles,
los gritos estridentes y el exterminio inútil.
Si, lo sabe, pero calla.
El candado de bronce
Se aferrò a su garganta.
En un instinto vano,
de expulsar todo el odio,
se quedó tieso y blanco.
Sumido en las tinieblas,
se callará por siempre.
Silvia Noemí Fabiani
Si, lo sabe, pero calla.
El silencio invadió los espacios.
Los dedos armoniosos,
en una hilera quieta,
asemejan soldados.
Las piernas cual bastones,
son dos troncos inertes.
Si, lo sabe, pero calla.
La sangre le apagó la mirada.
Descarnada presencia de la muerte.
Los huesos esparcidos,
inyectaron horror a los sueños perdidos.
Si, lo sabe, pero calla.
La mentira piadosa, no oculta la verdad,
ni las intrigas.
Impactado, el sol se desliza agobiado,
detrás de los sinuosos picos.
Tan solo el humo que agrisaba las calles,
los gritos estridentes y el exterminio inútil.
Si, lo sabe, pero calla.
El candado de bronce
Se aferrò a su garganta.
En un instinto vano,
de expulsar todo el odio,
se quedó tieso y blanco.
Sumido en las tinieblas,
se callará por siempre.
Silvia Noemí Fabiani
martes, 30 de diciembre de 2008
DESEOS
QUISIERA TENER TU MIRADA
SOBRE MI,
EL ULTIMO DIA DEL AÑO
QUE ME VEAS , COMO LAS MAS BELLA,
LA UNICA Y LA MEJOR.
EL MUNDO PERFECTO DE LA IDEA,
SIN LIMITES, NI SARCASMOS
LIBRE Y PURO COMO LA CREACION.
SIN TRANSFORMISMOS INUTILES
EL TIEMPO SE PIERDE SIN SABERLO,
CON VANAS REFLEXIONES IMAGINARIAS,
SOLO ES AUTENTICO AQUELLO
QUE SENTIMOS.
DESGAJARLO COMO FRUTA MADURA,
SABOREARLO,
QUE LOS POROS ESTALLEN DE ALEGRIA,
TRASPASA MI CUERPO CON TU ESPADA
COMPRENDERAS LO FATUO,
DE LA ESPERA.
JUSTIFICA TU PASO POR LA VIDA,
AMAME , AUNQUE EN SILENCIO SEA,
SENTIRAS QUE EL CORAZON,
TE ESTALLA.
SYLVIE
SOBRE MI,
EL ULTIMO DIA DEL AÑO
QUE ME VEAS , COMO LAS MAS BELLA,
LA UNICA Y LA MEJOR.
EL MUNDO PERFECTO DE LA IDEA,
SIN LIMITES, NI SARCASMOS
LIBRE Y PURO COMO LA CREACION.
SIN TRANSFORMISMOS INUTILES
EL TIEMPO SE PIERDE SIN SABERLO,
CON VANAS REFLEXIONES IMAGINARIAS,
SOLO ES AUTENTICO AQUELLO
QUE SENTIMOS.
DESGAJARLO COMO FRUTA MADURA,
SABOREARLO,
QUE LOS POROS ESTALLEN DE ALEGRIA,
TRASPASA MI CUERPO CON TU ESPADA
COMPRENDERAS LO FATUO,
DE LA ESPERA.
JUSTIFICA TU PASO POR LA VIDA,
AMAME , AUNQUE EN SILENCIO SEA,
SENTIRAS QUE EL CORAZON,
TE ESTALLA.
SYLVIE
martes, 23 de diciembre de 2008
NAVIDAD
FECHA TRADICIONAL N DONDE AFLORAN LOS SENTIMIENTOS. CLIMA DE OBSEQUIOS,AUN PARA LOS NO RELIGIOSOS EXISTE UN DESBORDE DE EMOCION.
LOS PUEBLOS SE UNEN AL FESTEJO ENARBOLANDO CANTICOS Y AUGURIOS.
NAVIDAD ,
LOS RENOS QUE TRANSITAN EL ESPACIO CON SUS REGALOS ,SON PORTADORES DE FELICIDAD PARA LOS NIÑOS QUE ESPERAN CON ANSIEDAD.
BIENVENIDA NAVIDAD, FIESTA DE CONTRICCION.
FELIZ NAVIDAD Y PAZ PARA TODOS LOS HABITANTES DEL MUNDO.
SYLVIE
LOS PUEBLOS SE UNEN AL FESTEJO ENARBOLANDO CANTICOS Y AUGURIOS.
NAVIDAD ,
LOS RENOS QUE TRANSITAN EL ESPACIO CON SUS REGALOS ,SON PORTADORES DE FELICIDAD PARA LOS NIÑOS QUE ESPERAN CON ANSIEDAD.
BIENVENIDA NAVIDAD, FIESTA DE CONTRICCION.
FELIZ NAVIDAD Y PAZ PARA TODOS LOS HABITANTES DEL MUNDO.
SYLVIE
AL PROFESOR
UNA VIDA, SU VIDA.
CAMINA ENTRE LA GENTE CADA DIA.
COMO A UN PREDICADOR,
FIELES LO SIGUEN.
SILENCIOSO Y DISCRETO.
HOMBRE QUE SABE LO QUE QUIERE.
Y ESPERA.
LA VOCACION LO IMPULSA.
SE MUEVE CON SOLTURA,
EN EL LABERINTO SENTIMENTAL DE LAS PALABRAS.
SENSIBLE ANTE SI, PARA LOS OTROS,
DESPLIEGA EL ABANICO DE CONSIGNAS.
UNA VIDA, SU VIDA.
OBSERVA Y SE HACE CARGO
DEL SENDERO ELEGIDO,
Y AUNQUE EXISTAN LOS CARDOS
EL LOS CONVIERTE EN ROSAS
CADA DIA.
UNA VIDA, SU VIDA.
ILUMINADA POR EL ARTE Y LA PASION
QUE LA MOTIVA.
SYLVIE
CAMINA ENTRE LA GENTE CADA DIA.
COMO A UN PREDICADOR,
FIELES LO SIGUEN.
SILENCIOSO Y DISCRETO.
HOMBRE QUE SABE LO QUE QUIERE.
Y ESPERA.
LA VOCACION LO IMPULSA.
SE MUEVE CON SOLTURA,
EN EL LABERINTO SENTIMENTAL DE LAS PALABRAS.
SENSIBLE ANTE SI, PARA LOS OTROS,
DESPLIEGA EL ABANICO DE CONSIGNAS.
UNA VIDA, SU VIDA.
OBSERVA Y SE HACE CARGO
DEL SENDERO ELEGIDO,
Y AUNQUE EXISTAN LOS CARDOS
EL LOS CONVIERTE EN ROSAS
CADA DIA.
UNA VIDA, SU VIDA.
ILUMINADA POR EL ARTE Y LA PASION
QUE LA MOTIVA.
SYLVIE
ILUSION
QUIERA EL DESTINO SABIO
ALLANARNOS EL CAMINO,HACIA EL ENCUENTRO.
EL TORSO VARONIL DESPLEGANDO
LA SENSUAL FRAGANCIA
EN CADA AMANECER.
CESARA EL MUNDO EN SU GIRAR.
SE LANZARAN AL VIENTO
LAS ARROGANTES AVES.
EL MAR Y EL RIO FUSIONARAN SUS AGUAS.
LAS FLORES ESPARCERAN PERFUMES.
LAS ESTRELLAS BRILLARAN MAS QUE NUNCA
LOS COMPLICES DUENDES ,DANZARAN INCANSABLES.
VIBRARA LA TIERRA INCONTENIBLE,
LANZARA EL VOLCAN SU LAVA DENSA,
SUCEDERA ,
CUANDO LA MAGIA DEL AMOR NOS ILUMINE.
SYLVIE
ALLANARNOS EL CAMINO,HACIA EL ENCUENTRO.
EL TORSO VARONIL DESPLEGANDO
LA SENSUAL FRAGANCIA
EN CADA AMANECER.
CESARA EL MUNDO EN SU GIRAR.
SE LANZARAN AL VIENTO
LAS ARROGANTES AVES.
EL MAR Y EL RIO FUSIONARAN SUS AGUAS.
LAS FLORES ESPARCERAN PERFUMES.
LAS ESTRELLAS BRILLARAN MAS QUE NUNCA
LOS COMPLICES DUENDES ,DANZARAN INCANSABLES.
VIBRARA LA TIERRA INCONTENIBLE,
LANZARA EL VOLCAN SU LAVA DENSA,
SUCEDERA ,
CUANDO LA MAGIA DEL AMOR NOS ILUMINE.
SYLVIE
viernes, 19 de diciembre de 2008
LA ESTATUA
Siempre erguida, fría, color nieve. Inmaculada, como el jazmín.
Belleza inalterable, sobre una firme plataforma que la contiene
y rodeada por el verde de los árboles.Siente el cálido abrazo del sol
y las gotas de lluvia que a veces la acarician. Los pájaros le cantan anunciando el amanecer.
Recibe miradas de ojos desconocidos que recorren su figura con deleite. Manos que suaves delinean su rostro. Imagen perfecta y perdurable como la inmovilidad que la sustenta
Silvia Noemí Fabiani
Siempre erguida, fría, color nieve. Inmaculada, como el jazmín.
Belleza inalterable, sobre una firme plataforma que la contiene
y rodeada por el verde de los árboles.Siente el cálido abrazo del sol
y las gotas de lluvia que a veces la acarician. Los pájaros le cantan anunciando el amanecer.
Recibe miradas de ojos desconocidos que recorren su figura con deleite. Manos que suaves delinean su rostro. Imagen perfecta y perdurable como la inmovilidad que la sustenta
Silvia Noemí Fabiani
Juego de palabras
Miedo _ Mordaza _Escuela _Mercado _ Amar _ Ternura _ Rojo _ Vibraciones _ Transparencia _ Viento _ Suspiros_ Final.
Callar, el miedo le amordazó los labios.
Debía pasar por el mercado para llegar a su escuela. El valor le surgió nunca supo de donde.
Los hombres reían a carcajadas y algunos estaban ebrios.
Ella era un sol de rubia, de blanca, de buena.
Karen sintió que una mano fuerte la tomaba del hombro. Trató de resistirse. No pudo. La empujaron debajo de un puesto vacío.
El día gris y frío fueron cómplices obligados del desatino.
Mientras dos se quedaban afuera en vigilia, uno traía la noche sobre su vida pura.
Ella soñaba con amar y que la ternura de un hombre la cobijara.
De pronto vio todo rojo. Las vibraciones que le transmitía el cuerpo transpirado echado sobre ella, le dio fuerzas. Zafó del abrazo y corrió hasta que sus largas piernas flaquearon. Había llegado hasta la orilla del río. Se miró en la transparencia del agua, se arrodilló dolorida y se mojó la cara con las manos en un gesto nervioso, mientras el viento le secaba las gotas lentamente.
En el camino hacia su casa le brotaban suspiros del alma que se mezclaban con sus lágrimas. Sintió que era el final. La voz de Mario la despertó. La pesadilla se dispersó en el tiempo.
Silvia Noemí Fabiáni
Miedo _ Mordaza _Escuela _Mercado _ Amar _ Ternura _ Rojo _ Vibraciones _ Transparencia _ Viento _ Suspiros_ Final.
Callar, el miedo le amordazó los labios.
Debía pasar por el mercado para llegar a su escuela. El valor le surgió nunca supo de donde.
Los hombres reían a carcajadas y algunos estaban ebrios.
Ella era un sol de rubia, de blanca, de buena.
Karen sintió que una mano fuerte la tomaba del hombro. Trató de resistirse. No pudo. La empujaron debajo de un puesto vacío.
El día gris y frío fueron cómplices obligados del desatino.
Mientras dos se quedaban afuera en vigilia, uno traía la noche sobre su vida pura.
Ella soñaba con amar y que la ternura de un hombre la cobijara.
De pronto vio todo rojo. Las vibraciones que le transmitía el cuerpo transpirado echado sobre ella, le dio fuerzas. Zafó del abrazo y corrió hasta que sus largas piernas flaquearon. Había llegado hasta la orilla del río. Se miró en la transparencia del agua, se arrodilló dolorida y se mojó la cara con las manos en un gesto nervioso, mientras el viento le secaba las gotas lentamente.
En el camino hacia su casa le brotaban suspiros del alma que se mezclaban con sus lágrimas. Sintió que era el final. La voz de Mario la despertó. La pesadilla se dispersó en el tiempo.
Silvia Noemí Fabiáni
jueves, 13 de noviembre de 2008
Bordes
Los bordes de tu rostro,
límite entre la dicha y el infierno.
Laguna celeste, la diáfana mirada
que recorre mis campos,
los invade, perfora hasta los huesos
en alocado intento.
Los bordes de tu cuerpo,
ramificación del mío,
abismo alucinado,
que somete a mi alma,
absorbiendo mí sangre.
Los bordes de la puerta imaginaria
esa que nos conduce seductora
hacia un mundo espléndido,
sin sombras.
Volar como pájaros amantes
entre riscos y orillas,
desafiando al destino.
Disfrutar de los bordes de la vida,
sin registrar el tiempo,
dejar al corazón en libertad,
que fluya su mágico elixir .
Silvia Noemí Fabiani
Los bordes de tu rostro,
límite entre la dicha y el infierno.
Laguna celeste, la diáfana mirada
que recorre mis campos,
los invade, perfora hasta los huesos
en alocado intento.
Los bordes de tu cuerpo,
ramificación del mío,
abismo alucinado,
que somete a mi alma,
absorbiendo mí sangre.
Los bordes de la puerta imaginaria
esa que nos conduce seductora
hacia un mundo espléndido,
sin sombras.
Volar como pájaros amantes
entre riscos y orillas,
desafiando al destino.
Disfrutar de los bordes de la vida,
sin registrar el tiempo,
dejar al corazón en libertad,
que fluya su mágico elixir .
Silvia Noemí Fabiani
jueves, 6 de noviembre de 2008
Editorial Hylas
Agradece a los autores de la Antología:
Buenos Aires azul
A las Coordinadoras de los Centros Culturales Colegiales, Lola Mora y Lino Enea Spilimbergo - Programa Cultural en Barrios - Ministerio de Cultura -
GCBA
A Mariano quien colaboró desde el sonido
A los Profesores de Tango del Centro Cultural Colegiales
Al cantante de Tango
A la dueños del Cafe Dumont por facilitarnos el espacio
A familiares y amigos de los autores
Muchas Gracias
Agradece a los autores de la Antología:
Buenos Aires azul
A las Coordinadoras de los Centros Culturales Colegiales, Lola Mora y Lino Enea Spilimbergo - Programa Cultural en Barrios - Ministerio de Cultura -
GCBA
A Mariano quien colaboró desde el sonido
A los Profesores de Tango del Centro Cultural Colegiales
Al cantante de Tango
A la dueños del Cafe Dumont por facilitarnos el espacio
A familiares y amigos de los autores
Muchas Gracias
SILVIA NOEMI FABIANI
MAGDALENA, de SILVIA NOEMI FABIANI - ANTOLOGIA SUEÑOS DE PAPEL -Silvia Noemí FabianiMagdalenaMagdalena, mujer penitente y arrepentida, una de las mujeres que seguían a Jesucristo, oían sus doctrinas y proveían a su subsistencia. Era de Galilea y de relajadas costumbres en un principio. Se arrepintió verdaderamente, después de haber dado los honores de la sepultura a Jesús, con San Juan y la Virgen.Según la tradición acompañó a ésta hasta Éfeso, donde murió en el año 90. Magdalena se miró en el espejo. Como tantas otras veces comenzó a quitarse el maquillaje, cada tanto mojaba el algodón en una botella de vidrio de donde salía un líquido verde y en cuya etiqueta podía leerse un nombre francés. Lo hacía con desgano, como si sus pensamientos estuviesen muy lejos. Recordó su llegada a Holanda, más precisamente al puerto de Ámsterdam. También el momento en que decidió abandonar su empleo como camarera en el trasatlántico que la había llevado hasta allí Al poco tiempo conoció a Stefan. Un ex integrante del servicio de información europeo del este que, al quedarse sin empleo, se había dedicado a reclutar mujeres extranjeras. A algunas las seducía con sus maneras suaves y convincentes, a otras les hacía la propuesta; si la aceptaban bien, si no todo quedaba en una mera conversación. Al principio de la relación todo era maravilloso; creyó ver en él, al futuro padre de sus hijos, con el tiemponotó que ella solo era un objeto sexual, la desilusión fue dolorosa cuando comprobó lo que ese hombre frío y calculador tenía pensado. La había iniciado en la prostitución y le prometió que ganaría muchísimo dinero en la “ zona roja”, donde las mujeres, bellísimas todas, se exponían en vidrieras con cortinados que, al recibir a sus clientes, corrían para que nada se viera desde la calle.Este lugar era famoso en el mundo, llegaban muchísimos turistas atraídos por lo novedoso y pintoresco. La mayoría lo hacían para disfrutar de los servicios de las mujeres, quienes tenían prohibido salir con sus clientes. Ella, Magdalena, era una de ésas. Terminó con la limpieza de su cutis, cepilló sus cabellos y se recostó en el diván.La oscuridad del ambiente ayudó para que se durmiera.Soñó que un rústico marinero la acariciaba y la trasladaba a un mundo mágico en sensaciones y placeres. Después, caminaba por un sendero de luz y se veía arrodillada ante un hombre joven de larga barba que lucía una túnica blanca, y era su voz la que repetía. Perdón, perdón, prometo que cambiaré, que mi vida será otra. Tan sólo ayúdame.Se despertó sobresaltada, sintió un escalofrío que la hizo incorporarse.Se vistió lentamente, recogió su abrigo y el bolso negro, abrió la puerta y salió.Comenzó a caminar, escuchaba el ruido de sus pisadas sobre la vereda húmeda.La llovizna le acarició el rostro. Se colgó de los brazos de la noche y desaparecióCorreo electrónico de la autora: persynea07@yahoo.de
SILVIA NOEMI FABIANI
SILVIA NOEMI FABIANI NACIO EN COGLHAN . DESDE MUY NIÑA MOSTRO INTERES POR LA ESCRITURA , DESTACANDOSE EN POESIA
ES PERIODISTA, CURSO LA LICENCIATURA
" LA COMUNICACION AL SERVICIO DEL HOMBBRE" PUBLIC: DIARIO ZONAL FLORES
CURSO "ORATORIA Y PRACTICA ANTE CAMARAS " CON CARLOS DEMARTINO Y FERNANDA GARRIDO
ASISTIO A JORNADAS DE "ETICA Y COMUNICACION" UNIV DE PALERMO
CONCURRIO A JORNADAS DE "LA UNION EUROPEA" FRANCIA _ ALEMANIA UNIV. DE BELGRANO.
CURSO " POLITICA INTERNACIONAL CONTEMPORANEA"· UNIV. DE BELGRANO
REALIZO ESTUDIOS SOBRE "INTRODUCCION AL PSICOANALISIS" UNIV. POP. DE BELGRANO
FUE DOCENTE DE ENSEÑANZA MEDIA _ 5to AÑO BACHILLER _EN LA CATEDRA DE "COMUNICACION" ( NORMAL NUMERO 6)
EX FUNCIONARIA DE CANCILLERIA. RESIDIO DOCE AÑOS EN ALEMANIA FEDERAL DONDE REALIZO ESTUDIOS DEL IDIOMA ALEMAN EN LA UNIV: DE FRANKFURT/MAIN _ ALEMANIA _
ESTUDIO MUSICA DURANTE TRES AÑOS EN LA UNIV POPULAR DE OFFENBACH _ALEMANIA_
ES PERIODISTA, CURSO LA LICENCIATURA
" LA COMUNICACION AL SERVICIO DEL HOMBBRE" PUBLIC: DIARIO ZONAL FLORES
CURSO "ORATORIA Y PRACTICA ANTE CAMARAS " CON CARLOS DEMARTINO Y FERNANDA GARRIDO
ASISTIO A JORNADAS DE "ETICA Y COMUNICACION" UNIV DE PALERMO
CONCURRIO A JORNADAS DE "LA UNION EUROPEA" FRANCIA _ ALEMANIA UNIV. DE BELGRANO.
CURSO " POLITICA INTERNACIONAL CONTEMPORANEA"· UNIV. DE BELGRANO
REALIZO ESTUDIOS SOBRE "INTRODUCCION AL PSICOANALISIS" UNIV. POP. DE BELGRANO
FUE DOCENTE DE ENSEÑANZA MEDIA _ 5to AÑO BACHILLER _EN LA CATEDRA DE "COMUNICACION" ( NORMAL NUMERO 6)
EX FUNCIONARIA DE CANCILLERIA. RESIDIO DOCE AÑOS EN ALEMANIA FEDERAL DONDE REALIZO ESTUDIOS DEL IDIOMA ALEMAN EN LA UNIV: DE FRANKFURT/MAIN _ ALEMANIA _
ESTUDIO MUSICA DURANTE TRES AÑOS EN LA UNIV POPULAR DE OFFENBACH _ALEMANIA_
miércoles, 5 de noviembre de 2008
LIC:SILVIA NOEMI FABIANI - PUBLICACIONES
Participante e invitada panelista de las
CLINICAS DE POESIA DICTADAS POR EL ESCRITOR H: PADELETTI EN EL CENTRO
CULTURAL SAN MARTIN
POEMAS LEIDOS
"PRISION"
"CONDENADO" "
"ESE DEJARSE ESTAR
CLINICAS DE POESIA DICTADAS POR EL ESCRITOR H: PADELETTI EN EL CENTRO
CULTURAL SAN MARTIN
POEMAS LEIDOS
"PRISION"
"CONDENADO" "
"ESE DEJARSE ESTAR
"CORRE Y SALVATE" POEMA CENTRO CULT. O. PUGLIESE
"ALLI ESTA LA PUERTA" " AÑO 2006
"NADIE SABE" " Sec. de Cultura de la Nacion
______________________ _______________________________
"ANTOLOGIA" CENTRO CULT. "LOLA MORA"
"SUEÑOS DE PAPEL" "MAGDALENA" Sec. de Cultura de la Nacion Año 2007
______________________ _______________________________
"ALLI ESTA LA PUERTA" " AÑO 2006
"NADIE SABE" " Sec. de Cultura de la Nacion
______________________ _______________________________
"ANTOLOGIA" CENTRO CULT. "LOLA MORA"
"SUEÑOS DE PAPEL" "MAGDALENA" Sec. de Cultura de la Nacion Año 2007
______________________ _______________________________
" EL SER HUMANO POEMA " DIARIO ZONAL PALERMO
AÑO 1979
__________________________ ___________________________________
COLABORADORA Ad HONOREM BOLETIN CULTURAL
" CORREO DEL ARTE" Dir. LIC: RODOLFO PORTALUPPI
___________________________ ___________________________________"
"ANDAR Y DESANDAR" POEMA CENTRO CULT. O. PUGLIESE
AÑO 2005 Sec. de Cultura de la Nacion
AÑO 1979
__________________________ ___________________________________
COLABORADORA Ad HONOREM BOLETIN CULTURAL
" CORREO DEL ARTE" Dir. LIC: RODOLFO PORTALUPPI
___________________________ ___________________________________"
"ANDAR Y DESANDAR" POEMA CENTRO CULT. O. PUGLIESE
AÑO 2005 Sec. de Cultura de la Nacion
" TARDE GRIS " POEMA 30_09_1960
Recepcionado y envio de saludo por Fermin Estrella Gutierrez Dir. de La S. A. D. E.
__________________________ ____________________________
Boletin Cultural " LA PALESTRA" N1 Vol. 1 Secret. de Cultura de Nacion
"JACARANDA " POEMA
__________________________ ______Gob. de la Ciudad de BS. As._____
Boletin Cultural "LA PALESTRA" N 2 AÑO 2004
" DECIR ADIOS " POEMA Secret. de Cultura de la Nacion
__________________________ _________________
Recepcionado y envio de saludo por Fermin Estrella Gutierrez Dir. de La S. A. D. E.
__________________________ ____________________________
Boletin Cultural " LA PALESTRA" N1 Vol. 1 Secret. de Cultura de Nacion
"JACARANDA " POEMA
__________________________ ______Gob. de la Ciudad de BS. As._____
Boletin Cultural "LA PALESTRA" N 2 AÑO 2004
" DECIR ADIOS " POEMA Secret. de Cultura de la Nacion
__________________________ _________________
sábado, 1 de noviembre de 2008
(CABRIOLAS ) BIBLIOTECA SENADO DE LA NACION
egrante: Silvi
CabriolasBriggitte tomó la bruñida y brillante brida y cabalgó por los campos de cardos. Haciendo cabriolas por los caminos campestres, campeó las tormentas y peleó con los cabrales cretinos que canturreaban canciones cavernícolas.Calumniada, castigó con su castiza castidad, a todos los callados caballeros que corrían detrás de su cantábrica figura.Cándida pero cansada, caducó ante el cadavérico casquete que cubría el rostro casquivano del enemigo corroído.Se subió a la carreta y corrió, como castor en los corrales, corcoveando cual corcho en el charco de chauchas color chocolate, perdiéndose entre los ranchos raídos de ese pueblo perdido.
Publicado por Dirección de Cultura - Biblioteca del Congreso en 6:34 PM
Etiquetas: Silvia Noemí Fabiani
a Noemi Fabiani Int
CabriolasBriggitte tomó la bruñida y brillante brida y cabalgó por los campos de cardos. Haciendo cabriolas por los caminos campestres, campeó las tormentas y peleó con los cabrales cretinos que canturreaban canciones cavernícolas.Calumniada, castigó con su castiza castidad, a todos los callados caballeros que corrían detrás de su cantábrica figura.Cándida pero cansada, caducó ante el cadavérico casquete que cubría el rostro casquivano del enemigo corroído.Se subió a la carreta y corrió, como castor en los corrales, corcoveando cual corcho en el charco de chauchas color chocolate, perdiéndose entre los ranchos raídos de ese pueblo perdido.
Publicado por Dirección de Cultura - Biblioteca del Congreso en 6:34 PM
Etiquetas: Silvia Noemí Fabiani
a Noemi Fabiani Int
martes, 23 de septiembre de 2008
BUENOS AIRES
LA DE LAS CALLECITAS QUE TIENEN UN NO SE QUE.
ESTA TRISTE Y ES POR LA DESIGUALDAD. PALABRA DESAGRADABLE , CRUEL PERO REAL.
GENTE QUE SE COBIJA POR LAS NOCHES EN CUALQUIER LUGAR QUE PUEDA AMPARARLOS.
SE CONVIERTEN SIN QUERERLO EN EL LIMITE ENTRE LOS GRANDES Y MODERNOS HOTELES QUE OFRECEN A LOS TURISTAS SERVICIOS COMPARABLES CON LOS MEJORES DE EUROPA CON LA GRAN DIFERENCIA QUE ESTO ES REALMENTE UN TERCER MUNDO DONDE EL HAMBRE VA EN AUMENTO Y LA DESAPARICION DE UNA CLASE INTERMEDIA QUE CADA VEZ TIENE ACCESO A MENOS, MENOS DE TODO.
HERMOSA BUENOS AIRES, NO TE PERMITEN CRECER COMO CORRESPONDE PARA QUE TODOS PUEDAN DISFRUTARTE SYLVIE
ESTA TRISTE Y ES POR LA DESIGUALDAD. PALABRA DESAGRADABLE , CRUEL PERO REAL.
GENTE QUE SE COBIJA POR LAS NOCHES EN CUALQUIER LUGAR QUE PUEDA AMPARARLOS.
SE CONVIERTEN SIN QUERERLO EN EL LIMITE ENTRE LOS GRANDES Y MODERNOS HOTELES QUE OFRECEN A LOS TURISTAS SERVICIOS COMPARABLES CON LOS MEJORES DE EUROPA CON LA GRAN DIFERENCIA QUE ESTO ES REALMENTE UN TERCER MUNDO DONDE EL HAMBRE VA EN AUMENTO Y LA DESAPARICION DE UNA CLASE INTERMEDIA QUE CADA VEZ TIENE ACCESO A MENOS, MENOS DE TODO.
HERMOSA BUENOS AIRES, NO TE PERMITEN CRECER COMO CORRESPONDE PARA QUE TODOS PUEDAN DISFRUTARTE SYLVIE
viernes, 5 de septiembre de 2008
El Círculo
Te encierras, te autoabasteces. Eres perfecto, eso es lo que quieres que los demás piensen de ti. El protector, siempre tienes la respuesta a flor de labios.El que sufre con estoicismo, como el árbol que sacude el huracán, se dobla pero permanece de pie. Eres hermético, no te permites devaneos. Nunca has dicho: Te amo.
Cavernícola con mente cibernética, .la única opción de acercarse a ti es tomarte por sorpresa, hacerte prisionero.
Inalcanzable.omnipotente.Tu mirada taladra como un rayo. Abogado del diablo.
Tu embrujo desnuda, hombre de acero, coraza inalterable. Mistico habitante de la tierra y tan lejano, castigo divino el amarte. Syl
Te encierras, te autoabasteces. Eres perfecto, eso es lo que quieres que los demás piensen de ti. El protector, siempre tienes la respuesta a flor de labios.El que sufre con estoicismo, como el árbol que sacude el huracán, se dobla pero permanece de pie. Eres hermético, no te permites devaneos. Nunca has dicho: Te amo.
Cavernícola con mente cibernética, .la única opción de acercarse a ti es tomarte por sorpresa, hacerte prisionero.
Inalcanzable.omnipotente.Tu mirada taladra como un rayo. Abogado del diablo.
Tu embrujo desnuda, hombre de acero, coraza inalterable. Mistico habitante de la tierra y tan lejano, castigo divino el amarte. Syl
martes, 12 de agosto de 2008
CABRIOLAS
Briggitte tomó la bruñida y brillante brida. Cabalgó por los campos de cardos. Haciendo cabriolas por los caminos campestres, campeó las tormentas y peleó con los cabrales cretinos que canturreaban canciones cavernícolas.
Calumniada castigó con su castiza castidad a todos los callados caballeros que corrían detrás de su cantábrica figura.
Cándida pero cansada, caducó ante el cadavérico casquete que cubría el rostro casquivano del enemigo corroído.
Subió a la carreta y corrió como castor en los corrales, corcoveando cual corcho en el charco de chauchas color chocolate, perdiéndose entre los ranchos raídos de ese pueblo perdido. SYLVIE
Briggitte tomó la bruñida y brillante brida. Cabalgó por los campos de cardos. Haciendo cabriolas por los caminos campestres, campeó las tormentas y peleó con los cabrales cretinos que canturreaban canciones cavernícolas.
Calumniada castigó con su castiza castidad a todos los callados caballeros que corrían detrás de su cantábrica figura.
Cándida pero cansada, caducó ante el cadavérico casquete que cubría el rostro casquivano del enemigo corroído.
Subió a la carreta y corrió como castor en los corrales, corcoveando cual corcho en el charco de chauchas color chocolate, perdiéndose entre los ranchos raídos de ese pueblo perdido. SYLVIE
INCOGNITA
Me pones de cabeza.
A veces quisiera estrecharte fuerte
y soltarte al abismo, seguir caminando.
No girar siquiera para verte caer.
No se lo que me inspiras, es decir
¡Si que lo se¡ me pregunto si existes
o tan solo la imagen se forjó
entre mis sueños.
Deshacer tu cuerpo con mis manos
de a poco,
como si comiera pan caliente
deleitarme con tus partes cual festín
en Gomorra.
Tus ojos quedaran para mirarme
esos que persiguen mis noches, sin parpadear.
Aunque me quede sola, aprendí la lección,
El viento ama a la tierra, le esparce las semillas
Y renace en la caricia del sol,
sumisa y fértil.
Ni siquiera se lo que te inspiro,
y el reloj de la vida se agiliza
La luna se mira en el espejo del agua cristalina.
El grillo le canta en cada noche,
su canción pasional, pero ella ignora.
El calvario de amarte, me subyuga,
y despierta el desenfreno de mi alma.
Cobijarme en tu pecho, respirar de tu aliento.
Me pones de cabeza,
Mi corazón se entibia y el anhelo se pierde
en un lecho de orquídeas
y a mi lado, nada mas que tu sombra. SILVYE
martes, 22 de julio de 2008
SOMOS DOS
Somos dos locos del amor
Nos cobijan las calles,
esas que tienen un no se que.
Y la lluvia nos moja y nos alivia
del peso inevitable de la vida.
Nos decimos te amo,
sin pronunciar siquiera una palabra.
Nuestros cuerpos dialogan
sin tocarse y la miradas
nos bañan el alma con el agua mágica
haciéndonos volar.
Somos dos locos del amor
Solos al fin, pero aguerridos.
Somos uno, cada cual en su vereda,
sin perdernos de vista,
Somos dos. SYLVIE
Somos dos locos del amor
Nos cobijan las calles,
esas que tienen un no se que.
Y la lluvia nos moja y nos alivia
del peso inevitable de la vida.
Nos decimos te amo,
sin pronunciar siquiera una palabra.
Nuestros cuerpos dialogan
sin tocarse y la miradas
nos bañan el alma con el agua mágica
haciéndonos volar.
Somos dos locos del amor
Solos al fin, pero aguerridos.
Somos uno, cada cual en su vereda,
sin perdernos de vista,
Somos dos. SYLVIE
lunes, 14 de julio de 2008
Experiencia amorosa
Se miró al espejo con detenimiento, poco quedaba de su figura delgada y esbelta, los años no la habían perdonado. Cerró los ojos y no pudo evitar el recuerdo. Fue hasta el último cajón de la cómoda y sacó un maletín negro, allí estaban las cartas, los sellos postales provenientes de diferentes países la conmovieron. Tomó un sobre y sacó una hoja de color verde nilo donde se apreciaba una letra grande con tinta negra. Párrafos en castellano, en alemán y otros en clave, por si alguien interceptaba la correspondencia no pudiese interpretar lo que allí decía. Desbordantes de amor, fueron las que le ayudaron a sobrellevar momentos trágicos de su vida. Colocó nuevamente la misiva dentro del sobre, la guardó, como si el pensar en todo aquello le hiciera daño.
La noche anterior había nevado, si bien el frío se hacía sentir estaban abrigados para la ocasión. Llegaron muy temprano al consulado. Había muy pocos empleados, Silvana y Carlos tomaron asiento, después que una solícita recepcionista los hiciera pasar. El Cónsul los recibirá enseguida, dijo con voz amable.
Cuando el apareció y los invitó a pasar a su despacho, Silvana se sintió impresionada. Aún mas cuando su simpatía desplegada naturalmente, hizo que la convidara con un cigarrillo.
La sonrisa amplia y una mirada profunda fueron desencadenantes
para quedar prendada de ese hombre alto y elegante que cambiaria el sentido de su vida.
Los asesoro sobre las reuniones que se hacían con artistas que venían en parte para aplacar la nostalgia de los residentes sobre su país natal.
En uno de los encuentros fueron presentados a un grupo que hacia años que estaban allí. Asados, exposiciones, cenas representaciones artísticas, cualquier motivo era buena excusa para encontrarse.
Una empleada del Consulado había renunciado y Juan le preguntó si ella tendría interés en suplantarla, no dudó ni un instante en contestar, tuvo una corta entrevista con el embajador y a los dos días integraba el equipo de funcionarios.
La atracción iba en crescendo considerando que compartían muchas horas y momentos con poco trabajo donde se permitían dialogar y conocerse mejor.
Los dos ignoraban el camino tortuoso que habían iniciado, no eran libres y la necesidad de estar cerca uno del otro se convirtió
en evidencias para los demás que comenzaron a notarlo.
Ella seguía tratándolo de usted pues lo admiraba a tal extremo que cuando el le pedía algún esfuerzo extra con respecto a actualizar planillas ella asentía y en broma le contestaba que por el iba hasta la China de rodillas.
En una ocasión el había obviado firmar unas facturas y ella le pregunto sonriente que le sucedía ¿esta enamorado? le pregunto, a lo que el contesto de inmediato Si, de usted y salio de la oficina rápidamente como si tomara conciencia de la gravedad de lo que había dicho. A partir de esa conversación se encerraba en su oficina por horas. Y ella se limitaba a llevarle los papeles para la firma y no iniciaba ningún tipo de conversación. Tuvo que hacer una suplencia en Munich.
La ausencia, que duro tres meses aplicó paños fríos a la situación. Pero el vacío que ella sentía la entristeció. Cuando todo volvió a la normalidad, los dos eran conscientes de lo que los unía. La separación fue dolorosa, a veces duraba tres o cuatro años pero esos encuentros eran alentados por una ininterrumpida comunicación de cartas que iban y venían.
Y asi se les paso la vida.
Y el tiempo que no perdona. Sobrevino el desencanto, el desgaste, pero nunca el olvido.
El va donde su destino lo lleva, hoy es la China y ella lo busca en las estrellas.¿Aun lo espera? No tiene la respuesta. SYLVIE
Brisas del pasado
Amalia se miró al espejo. Profundas ojeras surcaban sus ojos.
Esta había sido la noche mas larga de su vida.
Los recuerdos no le permitían conciliar el sueño. Una y otra vez la figura de Raúl se le presentaba persecutoria y exigente.
Hacía veinte años que no se veían. Ella sabía muy bien dónde ubicarlo pero de acuerdo habían decidido no verse, ni comunicarse.
El estaba en Europa según un amigo de los dos y ella había reincidido en una relación rutinaria y aplastante. Reconocía y asumía la depresión que la invadía.
El llamado la conmovió, más aun cuando le dijo que deseaba verla. Guardo silencio y por fin accedió.
Estaba de paso por Sudamérica en un viaje de negocios.
Se verían en ese bar, donde tantas veces se cobijaron de miradas extrañas.
Desde allí caminaban hasta la plaza acaramelados como dos adolescentes. Cuando estaban juntos el mundo desaparecía.
Se maquilló suavemente y se puso el trajecito gris que a el tanto le agradaba.
Si se apuraba alcanzaría el tren de las dieciocho que era semirapido y no venia tan completo. Se ubico en el último asiento, del lado de la ventanilla. Le encantaba mirar lo que pasaba delante de ese gran marco de madera complementado con la sinfonía galopante que ejecutaban las ruedas sobre las vías.
Pensó en lo felices que eran, despreocupados y joviales.
¿Estaría igual? ¿La recordaría como ella a el con verdadero afecto?
Un vendedor ambulante le ofreció un chocolate y la distrajo por un momento de sus pensamientos. En la próxima estación debía descender.
Al llegar a la puerta del bar las piernas le flaquearon pero se irguió
y trato de sobreponerse.
Las canas surcaban sus sienes, pero se conservaba delgado y su límpida mirada era la misma de entonces. Se abrazaron en el discreto aparte. Cuando salieron, la noche había esparcido sus sombras.
Se despidieron mirándose a los ojos, los dos comprendieron que el tiempo deja huellas. SYLVIE
jueves, 3 de julio de 2008
Esperanza
Mirar el paisaje y esperar,
que el amor reviva en nuestra piel.
Subir al edificio más alto, ponernos de cabeza,
Y flotar en el aire cual dos zapatillas pendulares
Tomar una mano y atravesar la reja
que nos lleve al país de maravillas.
Vestirnos de gala
para asistir al festín que cada día
nos ofrece la vida
aunque la lluvia nos moje hasta los huesos y
llorar después acurrucados
como pájaros errantes sin destino. SYLVIE
Mirar el paisaje y esperar,
que el amor reviva en nuestra piel.
Subir al edificio más alto, ponernos de cabeza,
Y flotar en el aire cual dos zapatillas pendulares
Tomar una mano y atravesar la reja
que nos lleve al país de maravillas.
Vestirnos de gala
para asistir al festín que cada día
nos ofrece la vida
aunque la lluvia nos moje hasta los huesos y
llorar después acurrucados
como pájaros errantes sin destino. SYLVIE
Análisis Terapéutico
Pedro estaba ansioso por llegar.
Hacía días que no dormía, ya no podía darse mas plazos. Tomó la decisión y pidió un turno con el psicoanalista.
El sueño lo perseguía, tal vez no fuera del todo así, pero el lo creía.
Apenas llegó, la recepcionista lo hizo pasar al consultorio.
Un hombre joven lo recibió amablemente, invitándolo a sentarse.
Comenzó a hablar diciendo que su vida se había convertido en un calvario, hacia meses que dormir le producía una sensación similar al terror, pues el sueño se repetía una y otra vez.
Ascendía a un tren que entraba en una catedral y el quedaba delante de un altar con muchas velas. Después subía a un campanario por una escalera de madera angosta y con escalones crujientes. Siempre corría, con desesperación pues una sombra lo perseguía. Luego descendía y regresaba al tren que flotaba en el aire y se movía como si una fuerza poderosa lo impulsara.
Despertaba transpirado como su hubiese corrido kilómetros.
El profesional le pidió que se tranquilizara, al contarlo se veía alterado y nervioso.
Le preguntó sobre su vida. Respondió algunas veces con evasivas.
En realidad era reacio a contar intimidades, pero comprendió que si no se sinceraba, nadie podría ayudarlo.
Llevaba muchos años de matrimonio y reconocía que como marido fiel era un fracaso, tenía otra mujer con la que compartía situaciones que con su esposa no hubiesen sido posibles por diferencias de conceptos.
La amante era mucho mas joven que el y a veces le era casi imposible contener los celos que lo embargaban.
Quería a su señora y sentía culpabilidad por su bigamia pero su naturaleza lo sobrepasaba.
El psicólogo le dijo que tenía dos opciones. Engañar a su conciencia, lo que no era nada fácil o comenzar a ser fiel. Se decidió por lo último, el sueño comenzó a espaciarse hasta desaparecer. En otra de las entrevistas, le dijo
La culpa se materializa a veces en forma persecutoria y dramática, Cuesta portarse bien, pero es beneficioso para todos. Aunque el diablo siempre esta atento para tender su trampa. Pedro sonrío, le tendió la mano y cerrando suavemente la puerta aspiro el aire fresco de la mañana. SYLVIE
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