martes, 12 de agosto de 2008

Gritos
Los gritos se escuchan en la noche quieta
nadie ve las sombras, nadie sabe donde.
El sueño macabro terminó en escombros,
solo dejó huellas, ni olvido, ni llanto.
Cántico de duendes,
el sol acaricia lo s rubios trigales,
el pájaro sueña con vagar errante. SYLVIE
CABRIOLAS


Briggitte tomó la bruñida y brillante brida. Cabalgó por los campos de cardos. Haciendo cabriolas por los caminos campestres, campeó las tormentas y peleó con los cabrales cretinos que canturreaban canciones cavernícolas.
Calumniada castigó con su castiza castidad a todos los callados caballeros que corrían detrás de su cantábrica figura.
Cándida pero cansada, caducó ante el cadavérico casquete que cubría el rostro casquivano del enemigo corroído.
Subió a la carreta y corrió como castor en los corrales, corcoveando cual corcho en el charco de chauchas color chocolate, perdiéndose entre los ranchos raídos de ese pueblo perdido. SYLVIE




INCOGNITA

Me pones de cabeza.
A veces quisiera estrecharte fuerte
y soltarte al abismo, seguir caminando.
No girar siquiera para verte caer.
No se lo que me inspiras, es decir
¡Si que lo se¡ me pregunto si existes
o tan solo la imagen se forjó
entre mis sueños.
Deshacer tu cuerpo con mis manos
de a poco,
como si comiera pan caliente
deleitarme con tus partes cual festín
en Gomorra.
Tus ojos quedaran para mirarme
esos que persiguen mis noches, sin parpadear.
Aunque me quede sola, aprendí la lección,
El viento ama a la tierra, le esparce las semillas
Y renace en la caricia del sol,
sumisa y fértil.
Ni siquiera se lo que te inspiro,
y el reloj de la vida se agiliza
La luna se mira en el espejo del agua cristalina.
El grillo le canta en cada noche,
su canción pasional, pero ella ignora.
El calvario de amarte, me subyuga,
y despierta el desenfreno de mi alma.
Cobijarme en tu pecho, respirar de tu aliento.
Me pones de cabeza,
Mi corazón se entibia y el anhelo se pierde
en un lecho de orquídeas
y a mi lado, nada mas que tu sombra. SILVYE

martes, 22 de julio de 2008

SOMOS DOS
Somos dos locos del amor
Nos cobijan las calles,
esas que tienen un no se que.
Y la lluvia nos moja y nos alivia
del peso inevitable de la vida.
Nos decimos te amo,
sin pronunciar siquiera una palabra.
Nuestros cuerpos dialogan
sin tocarse y la miradas
nos bañan el alma con el agua mágica
haciéndonos volar.
Somos dos locos del amor
Solos al fin, pero aguerridos.
Somos uno, cada cual en su vereda,
sin perdernos de vista,
Somos dos. SYLVIE

lunes, 14 de julio de 2008







Experiencia amorosa
Se miró al espejo con detenimiento, poco quedaba de su figura delgada y esbelta, los años no la habían perdonado. Cerró los ojos y no pudo evitar el recuerdo. Fue hasta el último cajón de la cómoda y sacó un maletín negro, allí estaban las cartas, los sellos postales provenientes de diferentes países la conmovieron. Tomó un sobre y sacó una hoja de color verde nilo donde se apreciaba una letra grande con tinta negra. Párrafos en castellano, en alemán y otros en clave, por si alguien interceptaba la correspondencia no pudiese interpretar lo que allí decía. Desbordantes de amor, fueron las que le ayudaron a sobrellevar momentos trágicos de su vida. Colocó nuevamente la misiva dentro del sobre, la guardó, como si el pensar en todo aquello le hiciera daño.
La noche anterior había nevado, si bien el frío se hacía sentir estaban abrigados para la ocasión. Llegaron muy temprano al consulado. Había muy pocos empleados, Silvana y Carlos tomaron asiento, después que una solícita recepcionista los hiciera pasar. El Cónsul los recibirá enseguida, dijo con voz amable.
Cuando el apareció y los invitó a pasar a su despacho, Silvana se sintió impresionada. Aún mas cuando su simpatía desplegada naturalmente, hizo que la convidara con un cigarrillo.
La sonrisa amplia y una mirada profunda fueron desencadenantes
para quedar prendada de ese hombre alto y elegante que cambiaria el sentido de su vida.
Los asesoro sobre las reuniones que se hacían con artistas que venían en parte para aplacar la nostalgia de los residentes sobre su país natal.
En uno de los encuentros fueron presentados a un grupo que hacia años que estaban allí. Asados, exposiciones, cenas representaciones artísticas, cualquier motivo era buena excusa para encontrarse.
Una empleada del Consulado había renunciado y Juan le preguntó si ella tendría interés en suplantarla, no dudó ni un instante en contestar, tuvo una corta entrevista con el embajador y a los dos días integraba el equipo de funcionarios.
La atracción iba en crescendo considerando que compartían muchas horas y momentos con poco trabajo donde se permitían dialogar y conocerse mejor.
Los dos ignoraban el camino tortuoso que habían iniciado, no eran libres y la necesidad de estar cerca uno del otro se convirtió
en evidencias para los demás que comenzaron a notarlo.
Ella seguía tratándolo de usted pues lo admiraba a tal extremo que cuando el le pedía algún esfuerzo extra con respecto a actualizar planillas ella asentía y en broma le contestaba que por el iba hasta la China de rodillas.
En una ocasión el había obviado firmar unas facturas y ella le pregunto sonriente que le sucedía ¿esta enamorado? le pregunto, a lo que el contesto de inmediato Si, de usted y salio de la oficina rápidamente como si tomara conciencia de la gravedad de lo que había dicho. A partir de esa conversación se encerraba en su oficina por horas. Y ella se limitaba a llevarle los papeles para la firma y no iniciaba ningún tipo de conversación. Tuvo que hacer una suplencia en Munich.
La ausencia, que duro tres meses aplicó paños fríos a la situación. Pero el vacío que ella sentía la entristeció. Cuando todo volvió a la normalidad, los dos eran conscientes de lo que los unía. La separación fue dolorosa, a veces duraba tres o cuatro años pero esos encuentros eran alentados por una ininterrumpida comunicación de cartas que iban y venían.
Y asi se les paso la vida.
Y el tiempo que no perdona. Sobrevino el desencanto, el desgaste, pero nunca el olvido.
El va donde su destino lo lleva, hoy es la China y ella lo busca en las estrellas.¿Aun lo espera? No tiene la respuesta. SYLVIE

Brisas del pasado
Amalia se miró al espejo. Profundas ojeras surcaban sus ojos.
Esta había sido la noche mas larga de su vida.
Los recuerdos no le permitían conciliar el sueño. Una y otra vez la figura de Raúl se le presentaba persecutoria y exigente.
Hacía veinte años que no se veían. Ella sabía muy bien dónde ubicarlo pero de acuerdo habían decidido no verse, ni comunicarse.
El estaba en Europa según un amigo de los dos y ella había reincidido en una relación rutinaria y aplastante. Reconocía y asumía la depresión que la invadía.
El llamado la conmovió, más aun cuando le dijo que deseaba verla. Guardo silencio y por fin accedió.
Estaba de paso por Sudamérica en un viaje de negocios.
Se verían en ese bar, donde tantas veces se cobijaron de miradas extrañas.
Desde allí caminaban hasta la plaza acaramelados como dos adolescentes. Cuando estaban juntos el mundo desaparecía.
Se maquilló suavemente y se puso el trajecito gris que a el tanto le agradaba.
Si se apuraba alcanzaría el tren de las dieciocho que era semirapido y no venia tan completo. Se ubico en el último asiento, del lado de la ventanilla. Le encantaba mirar lo que pasaba delante de ese gran marco de madera complementado con la sinfonía galopante que ejecutaban las ruedas sobre las vías.
Pensó en lo felices que eran, despreocupados y joviales.
¿Estaría igual? ¿La recordaría como ella a el con verdadero afecto?
Un vendedor ambulante le ofreció un chocolate y la distrajo por un momento de sus pensamientos. En la próxima estación debía descender.
Al llegar a la puerta del bar las piernas le flaquearon pero se irguió
y trato de sobreponerse.
Las canas surcaban sus sienes, pero se conservaba delgado y su límpida mirada era la misma de entonces. Se abrazaron en el discreto aparte. Cuando salieron, la noche había esparcido sus sombras.
Se despidieron mirándose a los ojos, los dos comprendieron que el tiempo deja huellas. SYLVIE

jueves, 3 de julio de 2008

Esperanza
Mirar el paisaje y esperar,
que el amor reviva en nuestra piel.
Subir al edificio más alto, ponernos de cabeza,
Y flotar en el aire cual dos zapatillas pendulares
Tomar una mano y atravesar la reja
que nos lleve al país de maravillas.
Vestirnos de gala
para asistir al festín que cada día
nos ofrece la vida
aunque la lluvia nos moje hasta los huesos y
llorar después acurrucados
como pájaros errantes sin destino. SYLVIE




Análisis Terapéutico


Pedro estaba ansioso por llegar.
Hacía días que no dormía, ya no podía darse mas plazos. Tomó la decisión y pidió un turno con el psicoanalista.
El sueño lo perseguía, tal vez no fuera del todo así, pero el lo creía.
Apenas llegó, la recepcionista lo hizo pasar al consultorio.
Un hombre joven lo recibió amablemente, invitándolo a sentarse.
Comenzó a hablar diciendo que su vida se había convertido en un calvario, hacia meses que dormir le producía una sensación similar al terror, pues el sueño se repetía una y otra vez.
Ascendía a un tren que entraba en una catedral y el quedaba delante de un altar con muchas velas. Después subía a un campanario por una escalera de madera angosta y con escalones crujientes. Siempre corría, con desesperación pues una sombra lo perseguía. Luego descendía y regresaba al tren que flotaba en el aire y se movía como si una fuerza poderosa lo impulsara.
Despertaba transpirado como su hubiese corrido kilómetros.
El profesional le pidió que se tranquilizara, al contarlo se veía alterado y nervioso.
Le preguntó sobre su vida. Respondió algunas veces con evasivas.
En realidad era reacio a contar intimidades, pero comprendió que si no se sinceraba, nadie podría ayudarlo.
Llevaba muchos años de matrimonio y reconocía que como marido fiel era un fracaso, tenía otra mujer con la que compartía situaciones que con su esposa no hubiesen sido posibles por diferencias de conceptos.
La amante era mucho mas joven que el y a veces le era casi imposible contener los celos que lo embargaban.
Quería a su señora y sentía culpabilidad por su bigamia pero su naturaleza lo sobrepasaba.
El psicólogo le dijo que tenía dos opciones. Engañar a su conciencia, lo que no era nada fácil o comenzar a ser fiel. Se decidió por lo último, el sueño comenzó a espaciarse hasta desaparecer. En otra de las entrevistas, le dijo
La culpa se materializa a veces en forma persecutoria y dramática, Cuesta portarse bien, pero es beneficioso para todos. Aunque el diablo siempre esta atento para tender su trampa. Pedro sonrío, le tendió la mano y cerrando suavemente la puerta aspiro el aire fresco de la mañana. SYLVIE

lunes, 23 de junio de 2008

Eso que dicen es recuerdo

Siempre lo recordó, el le pidió que fuera su novia al finalizar un concierto durante la escuela secundaria.
El estaba en cuarto año y ella en tercero. La seriedad, los anteojos de carey negro le daban una solemnidad que a ella le atraía muchísimo.
Salieron unos meses pero el destino, ese que avasalla y decide, los separó.
Conoció un jugador de rugby, se casaron y viajaron a Europa.
Casi no hubo despedida, tan solo un adiós.
La relación se fue desgastando sumado a conflictos de pareja, y un día regresó. Lo buscó, se había convertido en un prestigioso abogado, tenía una familia. La citó en su estudio y el reencuentro fue calido y emotivo.
Pero los dos sabían que el pasado tiende trampas.
Ya no eran los mismos. Esta vez la separación fue distinta, se dijeron nuevamente adiós, sin lágrimas, sin dolor. SYLVIE

AVE SOÑADORA

AVE SOÑADORA
Cuando amanecía me gustaba revolotear entre las antenas.
Los días de verano sentía mas ganas de cantar que nunca. Me posaba en un cable que daba a una ventana con muchas flores, había dos personas que iban y venían Ella se asomaba y me observaba mientras yo jorgeaba con entusiasmo.
A veces el se le acercaba y le pasaba el brazo por los hombros. Los dos me agradaban. En un salto arriesgado me acerqué a un toldo corredizo y noté que había migajas de pan y galletitas, mi comida predilecta.
Ella se preocupaba por mí. Estaba seguro de que mi canto la fascinaba, siempre que me veía esbozaba una sonrisa.
Esa mañana la ventana permaneció cerrada mucho tiempo, comencé a preocuparme y guardé silencio. Decidí esperar.
Cuando por fin su figura apareció, tenía una expresión triste en el rostro. Cuando comenzó a llorar, canté como nunca para consolarla. Ella estaba sufriendo.
Su boca dibujó una sonrisa y muy despacio bajó la cortina.
Después… nada, desapareció de mi vista.
Emprendí un largo vuelo y entre blanquecinas nubes, me alejé entristecido. SYLVIE

jueves, 5 de junio de 2008

MATILDE







Matilde

Nació con un busto pequeño que pasaba totalmente desapercibido. Ella quería ser vedette. Su situación económica no le permitía, ni siquiera soñar con una intervención quirúrgica para hacerse un implante. Pero el destino que a veces es impredecible, hace lo que quiere con la vida de los seres humanos Estudió teatro y con los años se fue perfeccionando hasta llegar a ser una de las mejores actrices del país. Viajó por el mundo, conoció Oriente y observó que la mayoría de las mujeres carecían de un busto prominente.
Este detalle físico no les impedía ser exitosas.
En el fondo de su corazón ella seguía alentando la ilusión
de su adolescencia, ahora disponía del dinero. La decisión estaba tomada. Eligio la mejor clínica y todo se desarrolló normalmente. Después del reposo correspondiente, regresó a sus actividades.
Con el tiempo notó que su cuerpo rechazaba la prótesis.
Dolores, trastornos inflamatorios no le permitieron disfrutar de su tan anhelado deseo.
Las palabras de su médico la dejaron sin aliento.
Una nueva operación y otra vez esa parte de su cuerpo pasaba desapercibida. Pero había salvado su vida.
Le habían ofrecido interpretar a George Sand, la famosa escritora. Su perfil se ajustaba al personaje.
La obra sería representada en un importante teatro, para gobernantes, escritores, empresarios.
Se ajustó la chaqueta, una voz exigente le recordó que era su momento de salir a escena. Los aplausos la conmovieron.
Atrás quedarían las veleidades juveniles. SYLVIE

OLORES





Olores

Recordando se escapa el tiempo y uno se deja trasladar sumiso.
El día que nos conocimos, así, por casualidad o mejor dicho por destino.
Ignoraba quien eras pero tu perfume penetraba en mi piel.
Cuando conocí todo de ti, era demasiado tarde. No había camino de regreso.
Eras muy importante, ¡Cuantos aromas te rodeaban!
Y yo tan indefensa sin saber que decir, sólo atinaba a respirar.
Y a mirarte embelesada, eras el dueño de un imperio, poderoso
ostentoso y soberbio.
Intenté mil maneras de escapar de tu hechizo. El corazón nubló
a la razón. Y me deje llevar entre fragancias. Y a veces las lágrimas saladas se mezclaban con el dulce empalagoso que invadía el ambiente.
Viví entre cajas satinadas y el amor avasallante que me dabas.
Me ofreciste un país de maravillas, que iba descubriendo día tras día. Pero nada es eterno y hoy solo tengo secuencias en la mente
cuando las sombras de la noche llegan, con el olor de alfajor de chocolate mezclado con el mar que tantas veces nos arrulló y fue testigo de aquel romance inolvidable.

lunes, 2 de junio de 2008

EL MEJOR

MIKHAIL BARYSHNIKOV A corazón abiertoPor Maritza Gueler (USA)El bailarín ruso inició una gira con su espectáculo: "Solos With Piano Or Not...," An Evening of Music and Dance. Una muestra de talento y madurez artística que reúne obras de diferentes coreógrafos.Más allá de los prejuicios y de los preconceptos que ponen en juego la libertad esencial, Mikhail Baryshnikov rompe con esas barreras y establece un pacto secreto con la danza. El gran bailarín que en otros tiempos sacó más de un suspiro de la boca de los espectadores, dejó asombrados a otros y quedó grabado en la memoria con cada uno de sus personajes, inició una nueva etapa a través del espectáculo "Solos With Piano Or Not...", An Evening of Music and Dance. Lejos de aquellos memorables roles clásicos, Baryshnikov se instala, solo, en la danza de cámara, íntima, mesurada, reflexiva y hasta confesional. Algo así como un concierto para bailarín y piano dividido en seis actos o seis movimientos.Obras de los coreógrafos Ruth Davidson Hahn, Tere O’Connor, Lucinda Childs, Cesc Gelabert, Michael Clark y Eliot Feld realizadas este año por encargo de Baryshnikov, permitieron un nuevo reencuentro con la danza pura, y el resplandeciente brillo de una estrella eterna. En esta gira que recorrerá todo el país y que se inició en el Zellerbach Playhouse de UC Berkeley, Baryshnikov intenta recaudar fondos para su nuevo proyecto: la creación, ya en camino, del Baryshnikov Arts Center, ubicado en Manhattan en la W. 37th Street.Casi como un emergente de su pasada experiencia con el White Oak Project, el criterio intimista relacionado con la búsqueda de un lenguaje más personal, salido del alma, prevalece en este espectáculo. Aquí Baryshnikov muestra la plena esencia del artista que le permitió convertirse en uno de los grandes mitos del ballet del siglo XX. Más allá del tiempo, el artista permanece, evoluciona y crece sobre su propia perspectiva.Actor indiscutible, con grandes dotes de mimo, el bailarín rompe la formalidad cuando aparece con un arnés sobre sus hombros que le permite sostener una especie de caja que simula una reproducción de "El cuarto" de Van Gogh. El bailarín puede prender y apagar dos luces instaladas en la pared de cartapesta que carga sobre sus espaldas. Con la misma genialidad de Marcel Marceau el bailarín, juega, se mueve, gesticula, se desplaza en "Indoor Man", una obra de Tere O´Connor con música de David Jaggar ("Elastic Tango") y Conlon Nancarrow ("Tango").La "Sonata en modo dórico" del padre Antonio Soler, interpretada maravillosamente por el pianista Koji Attwood, quien lo acompañó durante todo el espectáculo con un alto nivel de excelencia en la ejecución, marca la introducción para la primera obra del programa. "Upon a Whim", de Ruth Davison Hann, sobre música de Robert Schumann es un trabajo basado en balanceos, giros, un minucioso trabajo de brazos y tiempos suspendidos.Lucinda Childs, con su coreografía "Opus One", basada en la "Sonata para piano Op. 1 de Alban Berg", incorpora un elemento en la escena: un gran círculo blanco que desciende al escenario como si fuera una inmensa luna, y permite al bailarín jugar con las posibilidades que ofrece el objeto. Equilibrios, saltos, pirouettes en diferentes direcciones componen una estructura de movimientos directamente relacionados con el lenguaje clásico."In a Landscape", del coreógrafo español Cesc Gelabert y con la música del mismo nombre compuesta por John Cage, es una pieza de corte minimalista, donde el contraste lumínico imprime un toque dramático. Con una malla azul y su torso desnudo, Barysnikov realiza pequeños saltos, desplazamientos estáticos, magníficamente articulados. Una bella y sublime pieza ajena de efectismos.El coreógrafo inglés Michael Clark basó "Rattle Your Jewelery" en un conmovedor tema de The Beatles, "Back in the USSR". Baryshnikov juega alrededor de un círculo de luz en el cual entra y sale con un delicioso toque de humor que embriaga y deleita. Trabajos donde el ritmo y la dinámica parecerían fundirse en una especie de improvisación programada.Los utileros e iluminadores del teatro aparecen de golpe en escena. Un seguidor comandado por una mujer baja al escenario junto con la parrilla de luces. La mujer permanece aferrada al seguidor mientras los técnicos la levantan hasta una altura en la que aún permanece visible. La música –selección de varios temas populares– está interpretada por León Redbone. Allí aparece él, con un sombrero de paja, pantalones a rayas, con tiradores, zapatillas, camisa y un bastón. Él es "Mr XYZ" (Ver Danza Nº 18). Compuesta por Eliot Feld Feld para la gala del Ballet Tech de esta temporada, la obra, que poco tiene de danza, posee un colosal encanto. Plena de humor, de sarcasmo, marca el recorrido por la vida de un hombre, quizá por la propia historia de Baryshnikov. Con su bastón a cuestas, simula ser un anciano que intenta volver a los tiempos pasados. Maniquíes usados por las modistas pasan a ser sus mujeres, sus compañeras de baile. Se desplaza en una silla de escritorio provista de ruedas. Un ramo de lilas, como las que alguna vez dejó caer ante la tumba de Giselle, se desparramó sobre el piso. Baryshnikov no abandonó su personaje ni siquiera en el momento de los saludos. Intentó bailar con la señorita del seguidor que lo iluminó todo el tiempo y con una deliciosa seducción dejó al público atónito, conmovido y subyugado ante tanto talento a corazón abierto

lunes, 26 de mayo de 2008

PORDIOSERO

Pordiosero
Pordiosero que imploras amor
ven, toma mi mano
te daré las migajas de mi alma.
En un tiempo yo también reclamé
lo que era mío por derecho.
Se me negó el deleite de aspirar
la fragancia del cerezo.
Ven, que a pesar del resabio,
te daré el fragor intenso de mi hoguera,
consúmete en el fuego,
recibe hospitalario el multicolor secreto
de la vida. SYLVIE

EL CIRCULO

El Círculo

Te encierras, te autoabasteces. Eres perfecto, eso es lo que quieres que los demás piensen de ti. El protector, siempre tienes la respuesta a flor de labios.El que sufre con estoicismo, como el árbol que sacude el huracán,se dobla pero permanece de pie.Eres hermético ,no te permites devaneos. Nunca has dicho: Te amo.
Cavernícola con mente cibernética, .la única opción de acercarse a ti es tomarte por sorpresa, hacerte prisionero.
Inalcanzable.omnipotente.Tu mirada taladra como un rayo. Abogado del diablo.
Tu embrujo desnuda, hombre de acero, coraza inalterable. Mistico habitante de la tierra y tan lejano, castigo divino el amarte SYLVIE

miércoles, 14 de mayo de 2008

VOLAR

APARECES EN MIS SUEÑOS
SILENCIOSO,IMPONENTE.
ME SEDUCE TU ENCANTO,TU PALABRA EN MI OIDO
DESPIERTAS MI ANSIEDAD Y CUANDO ME CONVIERTO
EN TU ESCLAVA ,ENTREGADA
TUS BRAZOS SE HACEN ALAS.
TE ESFUMAS COMO UN AVE, QUE EN LA BRUMA SE PIERDE

SYLVIE

martes, 6 de mayo de 2008

HOTEL SAINT GEORGE

Saint GeorgeEl hotel estaba semioculto en las montañas, su construcción en piedra semejaba a la de los antiguos castillos del medioevo. Había ido pasando por generaciones hasta su actual propietario que lo había modernizado en algunos sectores. Un amplio parque servía de estacionamiento, los ventanales del restaurante en la planta baja daban hacia allí. La puerta de entrada era rústica y con llamadores de hierro. Cinco escalones de mármol de Cerrara llevaban a un Hall donde cómodos sillonesy una mesa ratona con revistas decoraban la recepción. El escritorio diseñado por un prestigioso artista semejaba a un mostrador de bar. Un cuadro de Dalí, alfombras persas y un colgante con metales forjados formando figuras completaban el lugar, una ampulosa arcada comunicaba hacia la inmensa escalera que llevaba a los pisos superiores. Alfombrada en color colorado con broches dorados a los costados sus escalones eran anchos y resistentes.Una puerta corrediza comunicaba al salón comedor, pintado de un color crema hasta la mitad y desde allí hasta el zócalo, madera lustrada en tablas, mesas y sillas eran del mismo material. Manteles y servilletas de finísimos hilos eran utilizados para los comensales.Las cortinas eran de voile recogidas por un lazo hacia los costados y dos superpuestas en brocato que daban un aspecto de estilo y alcurnia. Una gran araña de cinc provista de caireles, cristales y numerosas lámparas colgaba del cielo raso .Cuadros con gruesos marcos dorados de pintores famosos prestigiaban las paredes. Roble de Eslabona en los pisos, que solo podía apreciarse en algún lugar desprovisto de alfombras. Inmediatamente la cocina, azulejada hasta el techo desde donde provenía un típico efluvio de comidas internacionales. Podía apreciarse una gran variedad de tamaños en cacerolas y sartenes de acero inoxidable, vajilla de porcelana inglesa y alemana, cubiertos y bandejas de plata. El brillo y la limpieza se apreciaban en las tres cocinas metálicas y en el horno a leña.Las habitaciones acusaban sobriedad y buen gusto, luminosas y ventiladas, todas poseían baño privado. Las Suite, amplias y costosas eran las reservadas por jefes de gobiernos, empresarios, actores, cantantes y escritores.Por su ubicación alejada de la ciudad y su distinción, el hotel Saint George (atendido por sus dueños) era el elegido por aquellos que pretendían descansar y pasar inadvertidos.

EL REGRESO

Entornó los ojos, el ruido de las turbinas anunciaba la partida del avión, la voz del piloto les daba la bienvenida, deseándoles un viaje placentero.
Martha aun no podía creerlo, había decidido hacer ese viaje, y ya estaba allí rumbo a Europa, precisamente a ese lugar donde doce años de su vida transcurrieron intensos e imborrables. Los recuerdos entablaban una lucha interior por acomodarse correlativamente.
Treinta años habían pasado, pero todo seguía tan nítido en su memoria como si fuese ayer. Su abuelo materno oriundo de uno de los cantones suizos, había emigrado hacia Sudamérica, formando una familia numerosa que con el tiempo se convirtió en un clan. Con costumbres muy arraigadas, el conocimiento de algunos idiomas permitió transmitirles a sus hijos canciones que alegraban las fiestas familiares, comidas autóctonas y conceptos de vida. Ella había crecido en ese ambiente y soñaba con conocer la tierra de sus ancestros.
Cuando conoció a Michael no dudó en aceptar su proposición de casamiento.
El le llevaba diez años y sus padres habían regresado a Alemania después de residir treinta y cinco años en Argentina donde tuvieron una cadena de casas de comidas.
Tampoco dudó cuando sus suegros les propusieron ir a trabajar con ellos en el restaurante que habían adquirido. Todo era novedoso para ella y su capacidad de adaptación le permitió rápidamente adquirir el conocimiento del idioma.
Muy joven, con ansias de aprender y disfrutar cada segundo lo que la vida le ofrecía, no pensó que el destino iba a actuar independientemente de lo que ella deseaba. Su familia política la acepto y trató con cariño aun en los momentos de adversidad.
Viajes, paseos y reuniones colmaban su vida. Los feriados, Pascuas, aniversarios, Navidad y Año Nuevo, se festejaban en Saint George. En ese lugar se respiraba un aire diferente, por allí habían pasado Marlene Dietrich, Curd Jurgens, (el famoso actor de las películas de guerra) que tenía su s campos en Berlín y venía a comprar caballos al Stud que estaba en las cercanías. Willy Milowitsch, artista cómico, Gunter Grass, Peter Alexander intérprete de canciones austriacas que ella tanto admiraba y tantos otros personajes famosos .Con los años, se enteró que Hitler y Goring lo habían elegido para sus reuniones privadas. Se disgustó al pensar que podía haber estado sentada donde ellos. Genocidas, ávidos de poder que sumieron al mundo en guerras inconducentes. Los pueblos callan por temor, sin saber que la carga histórica de culpa los asediará de por vida. >Pensó Martha
Una noche de carnaval, mientras todos bebían y festejaban, ella se dirigió hacia el guardarropa, al pasar por la barra, sus miradas se cruzaron. Era el violinista de la orquesta, hacía tiempo que notaba que la observaba con insistencia.
Esa noche ocurrió el accidente, cuando regresaban a la ciudad, ella salvó su vida milagrosamente, pero su esposo falleció. Se lloró todo, hasta que el corazón encontró consuelo. La rutina de los festejos en Saint George propiciaron el romance con Stefan.
Los encuentros furtivos, el apasionado amor que los unía, no lograron vencer el sentimiento culposo de Martha pues, él no era libre.
Una noche, tomó la decisión de regresar a Sudamérica. No hubo despedidas, ni palabra alguna entre los dos. La voz de la azafata solicitando colocarse los cinturones de seguridad, la trajo a la realidad, aterrizarían en Roma, para luego continuar el viaje hacia Francfort. Desde allí debía tomar un autobús que la llevaría hasta el Hotel Saint George. El viaje fue cansador pero la ansiedad la mantenía en un estado de excitación constante.
Por fin había llegado, el primo Herbert la recibió calurosamente, la abrazó e hizo que personal del hotel cargara sus valijas hasta una de las la habitaciones.
Hablaron de la familia, muchos ya no estaban, el tío George y la tía Emma , los padres de Herbert, habían partido casi juntos, Se amaban tanto que era imposible que uno de ellos pudiera sobrevivir sin el otro. Descansó unas horas y se preparó para bajar al salón como en el pasado, poniendo atención en cada detalle de su atuendo.
Las sienes blanquecinas y alguna que otra arruga demostraban el transcurso del tiempo.
Los integrantes de la orquesta ensayaban sonidos. Buscó a Stefan en el grupo pero no lo encontró, si identificó a alguno de sus colegas.
Se sentó en la misma mesa que ocupaba la familia, muy cerca de la tarima, uno de los músicos la reconoció, se acercó a ella y la saludó efusivamente. Supo que Stefan había perdido el interés por la música, sin ella como espectadora, no encontraba placer en ejecutar su instrumento, regresó a su Polonia natal y nadie lo volvió a ver.
Dejó un sobre para ella, por si regresaba. Le había compuesto una canción .Esa noche la interpretarían .Los acordes del Vals la emocionaron, al finalizar la pieza se retiró de la sala y se sentó en el borde de la fuente de piedra que aún continuaba vertiendo el agua cristalina y helada con la que ella a veces, atrevidamente lo salpicaba. Los ojos empañados por lágrimas se elevaron al cielo, otra vez el destino le jugaba una mala pasada, pero ya no estaría sola, el espíritu de Stefan la acompañaría siempre.
Sylvie

martes, 8 de abril de 2008

NO LLORES HOMBRE


No llores hombre
levanta tu cabeza y mira el cielo
Desde allí ,la luz divina
alumbrara tu senda.
Agobiante es el andar por los caminos.
y las piedras se interponen a tus pasos,
mas no cejes en tu intento
pues el tiempo que te espera,
es arduo y mucho.
Y si hoy de tus manos curtidas
escapan las semillas
que en el polvo se esparcen.
Mañana tierra fértil será
Deja que brote la vida.
Y si hoy el corazón se te acongoja
al ver la miseria
del hombre por el hombre,
deja aflorar el alma en cada gesto,
aunque aparezca ruindad ante tus ojos.
Sentirás el alivio humilde,
de la entrega

CONFESAR


Confesar el dolor insistente
que se apropia soberbio del espacio,
ahogando hasta el aliento.
Confesar con el llanto, la febril incoherencia
de existir.
Confesar con el gesto cuando el amor invita.
y el temor manifiesto de perder el momento.
Confesar que la ausencia eclipsa la ilusión y la esperanza
como el ave que se aleja hacia la nada.