viernes, 30 de julio de 2010

Contigo Pan y cebolla


Pan y cebolla varios días a la semana. Era nuestra comida.
Las necesidades terrenales nos cercaban, pero el amor podía más. Cebolla frita, con harina, en ensalada.
Recuerdo como frotábamos el pan para darle gusto.
La juventud nos ayudaba para superar los conflictos, fuimos felices. Nos reíamos fuerte por cualquier tontería
Las caminatas por las mañanas, los sueños y los desvaríos de la edad.
Cuando salimos a buscar casa porque te habían ascendido comenzó el cambio.
Llegadas tarde, viajes y mi soledad que exigía.
Vestidos comprados en Paris, fiestas y amistades selectas.
Por decisión mutua se elimino la cebolla de nuestro vocabulario. Paso al olvido y con ella los sentimientos profundos que nos unían. Como árboles frondosos, juntos, sin que nuestras ramas se rocen.
Ya no frotamos el pan, el destino eligió por nosotros.

Silvia N. Fabiani